viernes, 1 de febrero de 2008

LA MONJA: Sor Benedetta Carlini



"El espectáculo derrite mi corazón dentro del pecho. Apenas te veo así un instante, me quedo sin voz. Se me traba la lengua. Un fuego penetrante fluye en seguida por debajo de mi piel". Letras de Safo (650-580 a.C.) a su amante.


La famosa poetisa Safo, a quien Platón llamó la  "décima musa" es una de las muchas mujeres lesbianas que han dejado su huella a lo largo de la historia, desde distintos ámbitos de la cultura, la lengua y la literatura, con un factor en común: "su homosexualidad". Desde aquella "abanderada del amor entre las mujeres" hasta la Italia del Renacimiento no existen referencias de mujeres homosexuales, aunque algunos autores incluyen a Juana de Arco. El primer caso documentado en Occidente es la historia de Benedetta Carlini, más conocida como "la monja lesbiana".


Benedetta había nacido en 1590 en la bella Toscana, cuando el Renacimiento agonizaba, Galileo realizaba descubrimientos sobre la caída de los cuerpos y Gregorio XIV excomulgaba a Enrique IV de Francia.
Cuando Benedetta tenía apenas nueve años, su acomodada familia le compró un confortable lugar en el “Convento de la Madre de Dios” en Pescia, para que creciera al amparo de la religión. A los 23 años, la entonces religiosa Sor Benedetta declara tener extrañas visiones de la Virgen Maria y de ángeles guardianes en sus sueños y aún en los oficios, lo que despierta admiración y respeto entre las piadosas hermanas y la hace acreedora de un trato especial. Unos pocos años después, el reconocimiento a sus cualidades especiales, la convierte en Abadesa del Convento de la Madre de Dios.


En aquella época ya compartía su celda con la hermana Bartolomea, cuya misión fundamental en este mundo, era asistir a Benedetta en los momentos de trance, que fueron creciendo en apasionamiento hasta llegar a tener un diálogo cotidiano con Dios.


La Inquisición, siempre atenta a cualquier herejía y con buen olfato,  comenzó  a desconfiar de esta Abadesa, sobre todo cuando llegaron  los rumores de que la mujer ahora tenía visitas sobrenaturales de hombres tratando de matarla, e inició una investigación.


Tres o cuatro visitas a la Abadía y unos cuantos amigables interrogatorios, dejaron al descubierto la verdad que ocultaban los sólidos portones monasteriales: Benedetta había mentido acerca  de sus visiones y estigmas, pero además, había obligado a las monjas a mantener relaciones lésbicas con ella varias veces a la semana durante años. Bartolomea, su amante principal, fue también la primera en aportar evidencias y  detalles a los boquiabiertos inquisidores. Según esta monja, Sor Benedetta hacía el amor con ella como parte de la enriquecedora  "experiencia mística" que se le había revelado en sus epifanías.


La condena fue suave: Benedetta Carlini  fue despojada de su primacía como Abadesa y le dieron apenas 35 años en prisión. Una verdadera ganga para la época, debido a que su principal atenuante era el reconocimiento por parte de Benedetta de "haber sido engañada por el diablo".






Nota: En el "Tratado de enfermedades crónicas" de Soranos se comenta: "Actuando como si fuera un hombre, ella [Sor Benedetta] se movía encima de la subordinada con tal intensidad que ambas quedaban corrompidas". Y cuando dicen corromperse se refieren a alcanzar el orgasmo.





Fuente y enlaces: Wikipedia
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