domingo, 14 de septiembre de 2008

LA FEA: George Sand


“Durante mi infancia prometía convertirme en una belleza, promesa que nunca se cumplió”

La tildaron de contradictoria y loca, pero ella vivía de acuerdo a sus convicciones. Su falta de belleza fue compensada por su capacidad intelectual, su talento social y una natural disposición para vivir todo lo que la vida le ofrecía: GEORGE SAND.


Sus ojos son grandes y negros, y su cara se parece a esos bellos rostros italianos, pero es todo un hombre en sus gestos, su audacia y en su desagradable tono”
Alfred de Vigny

Alfred había conocido a George Sand en la casa de la actriz Marie Dorsal, de quien se cuenta que ambos, eran amantes. El elogio de la belleza  “italiana” de todas formas es una galantería poética, porque el rostro de la escritora era frecuente e irónicamente asociado al de su mejor amigo: Franz Liszt. No obstante Vigny señala aquello que fue una constante en la vida de la escritora: despertar pasiones contradictorias.

George Sand había nacido en Berry, en 1804 con el nombre de Aurore Dupin. Era hija de un noble, nieto del Mariscal de Sajonia, y de una muchacha de los barrios bajos de París. El escandalete social provocado por sus padres, sería nada en comparación a su propio matrimonio con el Barón Dudevant, con quien tuvo dos hijos, en uno de los cuales la participación del Barón resulta dudosa.


“Soy independiente. Me acuesto cuando él se levanta, me voy de viaje a La Chatre o a Roma, vuelvo a casa a la medianoche o a las 6 de la mañana. Mi vida es exclusivamente cosa mía”
 G.S. (carta a su madre)

Terminó abandonando a su marido y se fue a vivir a París con el escritor Jules Sandeau.
Con él publicó varios libros bajo el seudónimo común de Jules Sand. Finalmente cuando escribió su primer texto sola, “Indiana”, también sería la primera vez que un libro escrito por una mujer  aborda el tema la igualdad de derecho entre los sexos. Fue entonces cuando el editor convino con ella el nick name masculino de George Sand.
La burguesía leía con avidez sus novelas impregnadas de audaces ideas sobre la libertad sexual, pero no le perdonaban que se paseara por París vestida con levita, sombrero y pantalones, su legendario cigarrillo, y del brazo de Alfred de Musset, su amante del momento.



Muchos aseguran que Federico Chopin fue el gran amor de George Sand, aunque la relación, que duró casi nueve años, fue muy tormentosa. Y hacia el final se convirtió en un conflicto familiar con los hijos de la escritora. Todo terminó del modo que ella no deseaba: la ruptura con el enfermo y trastornado músico y su famosa carta “Adiós mi amigo”.

Pero el gran drama de George Sand fue que sus revolucionarios conceptos, fueran tomados apenas como tesis de novelas. Nadie entendió por aquellos tiempos que sus exageradas actitudes, vestir de hombre, cultivar abiertamente el adulterio, cambiar permanentemente de amantes, no guardar fidelidad sino a sí misma, querían incitar un cambio de actitud social que tardaría un tiempo en producirse.

Esta increíble mujer, amiga de Balzac, LisztDelacroix, Víctor Hugo, Julio Verne y Gustave Flaubert entre otros, fue sin duda, la Gran Precursora de la reivindicación femenina y alguna vez escribiría "No podemos arrancar una página del libro de nuestra vida, pero podemos tirar todo el libro al fuego."






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