lunes, 16 de febrero de 2009

License To Love: Betty Pack






En Betty Pack la seducción era una condición natural. Dueña de una mente brillante, rubia, con enigmáticos ojos verdes; educada, sensual; y predispuesta a vivir la vida intensamente. Cuando el Servicio Secreto de Inteligencia Británico primero, y la OSS después le ofrecieron ser espía, lo tomó con entusiasmo. Era una inmejorable oportunidad para brindar lo mejor de sí misma como agente…y obtener una licencia para amar.

Para muchos, esta hermosa mujer cambió el curso de la
II Guerra Mundial. Su vida legendaria abarca los más intensos momentos históricos, en la Madrid devastada por la guerra civil, en una Varsovia sitiada, en el ocupado París…En cada lugar Betty, esposa de un clásico y flemático diplomático británico, se movía en los más poderosos círculos sociales, enfocaba a los hombres precisos y los seducía impiadosamente a cambio de información.

Se dice que en la capital española ayudó a escapar a los nacionalistas rebeldes, transportó suministros de la Cruz Roja y coordinó la evacuación del personal diplomático británico en destructores ingleses. En 1937 en Varsovia, conquistó al alto oficial polaco Michal Lubianski, quien entre sábanas y arrumacos le confesó a Betty que los polacos estaban intentando descifrar la clave de la máquina alemana
“Enigma”


"Nuestras reuniones fueron muy fructíferas, yo lo dejaba hacerme el amor tan a menudo como él quería ya que esto me garantizaba que fluiría a raudales toda la información política que yo necesitaba"
Betty Pack

Otro hombre cautivado por la espía fue el oficial Edward Kulikowski, a quien el éxtasis amoroso lo hizo confesar sin más trámites que Hitler se aprestaba a invadir Checoslovaquia y Polonia tenía intenciones de participar en el festín (1).

A comienzos de 1941 y ya bautizada por sus superiores como Cynthia, recibió la orden de reencontrarse con un viejo amigo italiano, Alberto Lais. El sexagenario hombre le confiaría a Betty detalles de los códigos secretos de la
Regia Marina Italiana y otros secretos que permitirían a la flota británica, salir victoriosa en muchas batallas en el Mediterráneo.

Una de sus más difíciles misiones fue en Nueva York. La tarea encomendada era sustraer los códigos navales cifrados de la embajada de Francia, bajo la custodia del Capitán Charles Emmanuel Brousse.

Clarito, Charles se enamoró, olvidó que estaba casado y se jugó la propia cabeza en un plan que finalmente resultó exitoso
(2)

Al finalizar la guerra, Brousse, divorciado de su esposa y Betty, viuda del diplomático, tuvieron su licencia para amarse, se casaron y fueron a vivir –felices como perdices- a un castillo medieval en la zona de los Pirineos.

Cuando consultaron a la ex espía respecto de si se avergonzaba de su pasado, contestó con firmeza:

 
"¿Avergonzada?. En absoluto. Mis superiores me contaron luego que como resultado de mi labor se pudo salvar la vida a miles de británicos y americanos. Mi trabajo me llevó a involucrarme en situaciones ante las cuales las mujeres respetables retroceden, pero mi compromiso era total. Las guerras no se ganan con métodos respetables".



(1) Esta información habría ayudado a los ingleses a planificar su respuesta a la invasión alemana y manejar adecuadamente su diplomacia con Polonia.


(2) Los códigos habrían sido usados para ayudar a la flota de invasión en el norte de África en 1942. 




Enlaces: Wikipedia
Imagen: Internet Google