jueves, 1 de octubre de 2009

Pretty Woman: Christine Keeler


En la aristocrática Cliveden, una calurosa noche del verano de 1961 se celebraba otra fiesta privada. Allí estaban William, III Vizconde Astor (hijo de nuestra encantadora Lady Astor) algunos notables miembros del establishment y sobre todo, John Profumo, Ministro de Defensa británico durante el gobierno del Primer Ministro Harold Macmillan.

Todos esperaban al Dr. Stephen Ward, que una vez más no los defraudó y llegó escoltado por dos hermosas mujeres. Una de ellas era la pretty woman y desnudista Christine Keeler.
Cuando John (46), el prometedor político conservador, vio salir de la piscina a Christine (19), no pensó ni por un instante que esa náyade morena y escultural, digna de una Fontana, sería la piedra del escándalo político más grande del Reino Unido: el “Profumo Affair”.

Christine Keeler y el muy casado John Profumo se convirtieron en amantes la misma noche de la swinging party, pero no fue sino hasta mucho tiempo después y gracias a los buenos oficios del MI5, que el súbdito de Su Majestad se enteró que estaba en problemas. Su joven amante conocía también bíblicamente a Yevgeny Ivanov, un importante espía ruso que actuaba bajo la fachada de agregado naval en la embajada soviética.

El triángulo amoroso entre el Ministro de Guerra de Gran Bretaña, la show girl y el espía soviético no podía suceder en peor momento. Para 1962, en plena Guerra Fría, bajo los efectos de la Crisis de los Misiles y con el peligro de una Guerra Nuclear que arrasaría con el planeta, la noticia estalló en todos los medios de comunicación.

Mientras los tories se rasgaban las vestiduras y Profumo juraba que Keeler y él eran “sólo amigos”, los periódicos agitaban (no batían) un cóctel que incluía la red de espías de la KGB en Londres, los secretos nucleares británicos, prostitución, espionaje, drogas y fiestas con excesos y orgías de aristócratas y políticos. En el medio de la debacle, Christine, haciendo gala de su sentido práctico, se tomó la foto de prensa más conocida de los sesenta y que ilustra este post.

Para 1963 Profumo reconoció la aventura amorosa, renunció a su cargo y pocos meses después cayó el Primer Ministro Harold Macmillan. El Dr. Ward fue procesado por proxenetismo y se suicidó misteriosamente en prisión. Y Christine Keeler, luego de nueve meses en la cárcel –por ¿perjurio y obstrucción de la justicia?- pasó a retiro, escribió su autobiografía "The Truth at Last: My Story" y hoy es una sexagenaria con muchas libras esterlinas.

¿La verdad, Pretty Woman? Quizás, alguna vez...en el año 2046, cuando se permitan abrir los expedientes secretos de esta historia.







En el audio, más de Christine Keeler y el “Profumo Affair” 


Enlaces: Wikipedia
Imágenes: Internet Google