viernes, 14 de enero de 2011

La descarriada: Teresa Wilms Montt


1893-1921

Esos ojos… azules y bravíos como el océano Pacífico de su Viña del Mar natal.
Nadie, ningún miembro de su familia o aristocrática clase, adivinó la tempestad que escondía la mirada de Teresa Wilms Montt. Escritora, precursora feminista y descarriada por vocación. Un tribunal familiar la acusó de adulterio, libertinaje e insurrección, y fue internada en un convento para alejarla de las letras, de sus hijas y de su amante. Huyó, vagó, escribió, sufrió. Fue amada y admirada y se suicidó a los veintiocho años. Casi, una Werther chilena.



Guillermo Wilms y Brieba y Luz Victoria Montt y Montt pusieron el grito en el cielo cuando su hija de diecisiete años, se enamoró del candidato incorrecto. Pero Teresa había decidido no volver a conjugar el verbo “obedecer”. En contra de la voluntad de sus padres, escapó del hogar y se casó con el hombre de sus sueños: Gustavo Balmaceda Valdés. Este primer descarrilamiento le valió el destierro de los Wilms Montt, pero su historia de rebeldías apenas comenzaba.


A poco de andar el matrimonio, comenzaron los conflictos. Balmaceda estaba escandalizado y celoso. Teresa no se contentaba con leer, escribía, había comenzado a publicar sus trabajos y relacionarse con el mundo literario; y exhibía una preocupante adhesión a las ideas de emancipación femenina, al anarquismo y a la masonería. Hacia 1915 –cuando llevaban 4 años de casados y habían nacido dos hijas- los gritos, peleas y golpes eran cotidianos. El marido se había refugiado en el alcohol y el juego, y Teresa vivía un secreto y apasionado romance con El Vicho, primo de su esposo. Cuando se descubrieron las cartas entre los amantes, Gustavo Balmaceda convocó al tribunal familiar y masculino, y se decretó el inmediato enclaustramiento de Teresa en el Convento de la Preciosa Sangre, lugar que guardaba chicas descarriadas, y permitía limpiar rápidamente el buen nombre y honor de las familias estrictas y religiosas.


Sola, encerrada, sin derecho a defensa ni apoyo de sus padres, la joven poetisa supo también que sus hijas habían pasado a la tutela legal de los Balmaceda Valdés. Durante su estadía comenzó a escribir un diario donde expresó el dolor de la pérdida y su primer intento de suicidio en 1916. En junio de ese mismo año, Vicente Huidobro (1), Poeta y amigo, la ayuda a escapar del convento y huye con él a Buenos Aires.


La bonita chica de veintitrés años que llega la Reina del Plata no era la misma. El círculo intelectual la recibió bien, publicó su libro “Inquietudes Sentimentales” y “Los Tres Cantos”, ambos elogiados por la crítica, colaboró en la revista “Nosotros”…pero ni los logros como escritora, ni la admiración y requiebros masculinos, ni siquiera los viajes a Barcelona y Nueva York menguaron su tristeza de madre. Tampoco se sentía capaz de volver a amar,  algo que supo bien el poeta argentino Horacio Ramos Mejía, chico de veinte años que se suicidó por el amor no correspondido de Teresa.


La muerte comenzaba a rondarla y ella, le coqueteaba. Desde la literatura con “La Inquietud del mármol” y  “Anuarí”, obra inspirada en el romance con el joven fallecido. Siguió vagando por Londres, París, Granada, Sevilla y Madrid donde conoció a otros celebrados escritores de la época, entre ellos Ramón del Valle Inclán (quien prologó varios de sus trabajos), Gómez de la Serna y Gómez Carrillo (2). En 1920 por fin y después de muchos intentos logró encontrarse brevemente  con sus hijas en París, pero tras la partida de las niñas, sucumbió.


En la helada víspera de Navidad de 1921, Teresa Wilms Montt decidió no sentir más (3) y una sobredosis de Veronal se encargó de encaminarla... al otro mundo.   


"Nada tengo, nada dejo, nada pido./ Desnuda como nací me voy,/ tan ignorante de lo que en el mundo había./ Sufrí y es el único bagaje que admite la barca que lleva al olvido" TWM












1) Creador y exponente del “Creacionismo”, considerado uno de los cuatro grandes de la poesía chilena.
2)  El crítico literario dijo de Teresa: "Esta mujer que lleva a cuestas la maldición de su belleza no es sino una escritora, una gran escritora que si fuese hombre y tuviese barbas formaría parte de todas las academias y llevaría todas las condecoraciones...Sólo que, ¡ay!, es una mujer y es lo más bonito de las mujeres"
3) «Morir, después de haber sentido todo y no ser nada...» Diario de Teresa Wilms Montt.

Película: “Teresa” (2009) de la cineasta chilena Tatiana Gaviola.
Artículo de interés: Teresa Wilms Montt en Memoria Chilena.
Fuentes:
Teresa Wilms Montt, un canto de libertad – Ruth González Vergara.
Wikipedia:  enlaces en texto.
Imagen: Internet

Para Taty Cascada,  ojalá te agrade esta mirada.
Para Pamela, a quien le debo el abrazo.
Para H. Beatriz Peiró, my dear sister in low.

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