lunes, 13 de junio de 2011

Los diarios secretos de Anne Lister


El mundo de las Brontë y Austen fue más amplio, variado y sorprendente de lo que nos contaron…

En la Biblioteca Central de Halifax, West Yorkshire, existen 27 volúmenes (6600 páginas, cuatro millones de palabras)(1) correspondientes a los diarios que escribió Anne Lister (1791-1840) durante toda su vida. Este registro invaluable contiene información sobre política, negocios, ciencia; actividades y emociones de la protagonista; permite una profunda mirada a las mujeres de la época victoriana y algo más. Una sexta parte de los diarios fueron escritos en un código críptico (2), mezcla de letras griegas antiguas y símbolos algebraicos que cuentan sinceramente, y ocultan con celo, las relaciones románticas y sexuales de la llamada primera lesbiana modernaAntítesis de las delicadas y refinadas heroínas de su contemporánea Austen, Anne Lister se revela en esos escritos como una astuta terrateniente, pionera empresaria, intrépida viajera, exitosa montañista y también, una apasionada amante de mujeres.



La hija mayor del hacendado y excapitán del ejército Jeremy Lister, despreciaba las tareas femeninas y en su lugar, prefería montar a caballo o practicar tiro. Para convertir la precoz marimacho en una joven distinguida, a los trece años fue enviada al exclusivo internado Manor School. Anne, brillante en sus estudios pero siempre aburrida no tardó en ocasionar problemas de conducta y terminó encerrada en una habitación de castigo, lejos de sus compañeras. Pronto, llegó al solitario ático otra rebelde sancionada, una joven heredera británica-hindú de nombre Eliza Raine y el flechazo fue mutuo. Según los diarios, las adolescentes exploraron su sexualidad, se “casaron” e intercambiaron anillos y votos. Cuando las autoridades del colegio pasaron de la sospecha a la certeza sobre la naturaleza de esa amistad entre las chicas, ambas fueron expulsadas y la relación no prosperó.
Anne dejó atrás su primera experiencia amorosa y se dedicó entonces a buscar una pareja femenina estable. A pesar de los rumores y del apodo Gentleman Jack, que le habían obsequiado los vecinos de Halifax, su riqueza le permitió un cierto grado de libertad para vivir a su antojo. Hacia 1813 heredó una inmensa propiedad en Shibden Hall y para 1815 se había instalado definitivamente en la hacienda. Mientras manejaba hábilmente los negocios, seguía buscando la “mujer de su vida”, pero ¿dónde encontrarla?¿cómo cortejarla?. La iglesia, sin querer, resolvió las dudas de esta mujer. En sus diarios detalla las tácticas para conquistar damas en la institución religiosa, las invitaciones a tomar el té, los entretenidos paseos por el bosque con sus candidatas, el cuidado en el trato, la observación de las reacciones en las agasajadas, solteras y casadas.
Una joven llamada Marianne Belcombe, hija del médico local, al parecer, fue su gran amor, pero le rompió el corazón cuando se casó con un poderoso terrateniente.



De todas formas, las mujeres no se alejaron demasiado y después del matrimonio, siguieron frecuentándose con el permiso del flamante marido. El romance terminó súbitamente en 1828 cuando Marianne vio a su amante en público vestida como un varón y se horrorizó. La devastada e incomprendida Anne liberó una vez más en el diario, entre códigos y símbolos, las lágrimas de su frustración.
Recién en 1832 Anne Lister conoció a la mujer que pasaría el resto de la vida con ella: Ann Walker. No, no se trató de un gran amor. Como la mayoría de su clase, a Anne le preocupaban sus bienes y esta vez buscó heredera en una dama hermosa, adinerada, con apellido ilustre y trece años más joven. Comenzó a cortejarla usando todas sus artes y finalmente en 1834, logró el “si”. También encontró un sacerdote para bendecir la unión de la pareja ¿primera ceremonia entre personas del mismo sexo?
Fuera de la vida amorosa, Anne fue la primera mujer en ascender el Monte Perdido en los Pirineos y la primera que completó con éxito el ascenso al Vignemale. Aunque no podía votar, fue un personaje en la política local y cuando falleció de una fiebre, a los 49 años, sus restos fueron embalsamados y enterrados en la iglesia parroquial de Halifax. Walker heredó sus bienes pero murió en un manicomio en 1855 y las propiedades volvieron a la familia Lister. Fue precisamente John Lister quien encontró los diarios en la década de 1890, pero cuando comenzó a descifrar los intrincados códigos, volvió a esconder esas memorias en los archivos de la familia. Aunque los escritos fueron redescubiertos en 1930, recién en 1990 se autorizó a difundirlos y la mujer que llamaba con el eufemismo beso al orgasmo, logró por fin,  contar sus secretos a un mundo muy diferente.  




I love and only love the fairer sex and thus beloved by them in turn, my heart revolts from any love but theirs.
 Anne Lister, Journals, Oct 29, 1820




1) Más del doble de los diarios del célebre inglés Samuel Pepys 
2) Este código recién fue descifrado en la década de 1930










Link You Tube: The Secret Diaries of Miss Anne Lister

Fuentes:
Castle, Terry. The Literature of Lesbianism: A Historical Anthology from Ariosto to Stonewall , Pág. 390
DeLamotte, Eugenia C, DeLamotte, Natania. Women imagine change: a global anthology of women's resistance from 600 B.C, Pág. 49
Halberstam, Judith. Female masculinity. Pág. 69
Wikipedia, enlaces en texto.
Imágenes: Internet Google