lunes, 20 de junio de 2011

Nałkowska, la “przyjaciółka” de Schulz y Gombrowicz


Zofia Nałkowska (1884 - 1954)

Cuando un polaco dice que alguien es przyjaciel (m) o przyjaciółka (f) en su ceceante y difícil idioma, no hay dudas que se refiere a un “gran” amigo o amiga. Bruno Schulz y Witold Gombrowicz llamaron przyjaciółka a la escritora, periodista y dramaturga Zofia Nałkowska, y con buenas razones. La Mujer creyó en esos jóvenes talentos y los ayudó cuando comenzaban a transitar el difícil camino literario y escaseaban apoyo y elogios.
Zofía fue una de las máximas protagonistas de la literatura polaca, formó parte del movimiento Joven Polonia y durante años, animó el más productivo salón literario de Varsovia (1) Fue la primera mujer que ingresó en la Academia Polaca de Literatura y después de la guerra, formó parte de la Comisión de Investigación de los Crímenes Hitlerianos (2) Diversamente admirable, la entusiasta descubridora de muchos escritores notables fue, ante todo y para su gente, una buena Amiga.



Zofía nació en Varsovia (Warszawa, en polaco) tierra que según la leyenda, debe su nombre a un pobre pescador llamado Wars y a su mujer, la sirena Sawa (3) que ordenó fundar la ciudad.
Hija de un conocido geógrafo y educada en un medio de ideas liberales y vasta cultura, Zofía debutó como poetisa a los catorce años y al poco tiempo abandonó la poesía para dedicarse a la prosa. Hacia 1904 apareció su novela Campo de Hielo, primera de una trilogía llamada La Mujer, luego siguieron El Príncipe (1907) Narciso (1910) y Serpientes y Rosas (1915) entre otras. En esos principios, Nalkowska estaba fascinada por la modernidad, el simbolismo, el irracionalismo, ese Psicologismo nacido en París, la idea del arte por el arte y la filosofía de Schopenhauer y Nietzsche. Sus primeras letras sobre el amor, los secretos del alma femenina y las relaciones hombre-mujer cambiaron después de la Primera Guerra. Hacia 1918, abandonó el individualismo y su mirada abarcó lo universal, los problemas sociales y políticos, el sufrimiento de otro ser humano. De esos tiempos son Personajes (1922) Romance de Teresa Hennert (1924) La casa de la pradera (1925) y obras de teatro como Casa de la Mujer (1930) y El día de su regreso (1931). Su famosa novela Límite o La Frontera, que para muchos críticos fue la más importante del 


Bruno Schulz
“Hizo que le leyera las primeras páginas, después me interrumpió y me pidió que le dejara el manuscrito para terminar de leerlo a solas. Es una mujer maravillosa” dijo el tímido maestro de dibujo de Drohobycz, después de reunirse con Zofía  Nalkowska. Pocas horas después, una llamada de la “mujer maravillosa” a la pensión, paralizaba a Bruno Schulz. “Es la revelación más sensacional de nuestra producción novelística. Mañana mismo iré a la editorial para que publiquen el libro” le aseguró Zofía, Así fue como un Bruno Schulz paralizado por la emoción, ingresó a la literatura polaca con Las tiendas de color canela. (1933)



período de la preguerra, fue lanzada en 1935 y luego de la Segunda Guerra Mundial, publicó Medallones (1946). Esta colección de historias de vida, cortas y muy emotivas, resultado de su trabajo en la Comisión Internacional de Investigación de los crímenes del Nazismo, revolucionó el género del reportaje y es considerada una de las primeras y más importantes narraciones literarias sobre el genocidio.
Los especialistas dicen que Nalkowska representó la corriente sicologista dentro de la narrativa de la Polonia independiente y  enriqueció la prosa polaca con tonalidades y registros que la sitúan en el primer plano de la literatura europea. "Cada uno de sus libros, aún diferentes, son instrumentos hechos para captar la emoción". 
Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1936 y en 1953, y el Laurel de Oro de la Academia Polaca de Literatura. Por decisión de la Unión Astronómica Internacional, uno de los cráteres de Venus fue nombrado Nalkowska en honor a Zofía y en varias ciudades y pueblos de Polonia, hay calles con su nombre.
El prez adicional para Nalkowska fue permanecer en la memoria de dos grandes de la literatura: Bruno Schulz (4), “el Kafka de la provincia polaca” y Witoldo Gombrowicz, padre de Ferdydurke. Ellos no olvidaron a su przyjaciółka.



Witold Gombrowicz

“…de la señora Nalkowska guardo un recuerdo lleno de agradecimiento, es porque fue una de las pocas mujeres de letras que no me trataban con una indulgencia de tía, desde la altura de su saber de tía literaria. Es cierto, respiro con alivio al recordar la inteligencia tranquila y acertada de esa mujer eminente, las otras me consideraban generalmente o bien como un mocoso insoportable o bien como un demonio o, más a menudo, como un pedante deseoso de impresionar con su forzada originalidad." (...)” W. Gombrowicz






(1) En ese salón se conocieron Schulz y Gombrowicz
(2) Su libro Medallones (1946) es una de las obras más conocidas de esta autora en idioma español y fue recientemente traducido.
(3) Desde la segunda mitad del siglo XVII, el emblema de Varsovia es dicha sirena con una espada y un escudo en sus manos.
(4) Fue asesinado por el oficial Karl Günter de la SS. Le disparó dos tiros en la nuca cuando el escritor recogía su ración de alimentos.


Fuentes:
Gombrowicz, Rita. Gombrowicz en Argentina, 1939-1963, pág. 231, 232, 233.
Schulz, Bruno. Ensayos Críticos -Retrato de Zofia Nałkowska a propósito de su última novela.
Gómez, Juan Carlos. Gombrowicz y las tías culturales.
Dabrowska, Krystyna. Zofia Nałkowska
Wikipedia, enlaces en texto.Imágenes: Internet Google