jueves, 8 de septiembre de 2011

La Sufí


Dios mío, si te adoro por miedo al infierno, quémame en él.
Si te adoro por la esperanza del paraíso, exclúyeme de él.
Pero si te adoro sólo por Ti mismo, no apartes de mí Tu eterna Belleza.
Rabi'a al-Adawiyya

Rabi'a al-Adawiyya, o Rabi'a al-Qaysiyya, nació hacia el año 717 d.C, unos ochenta años después del fallecimiento del profeta Mahoma, en la ciudad santa de Basora, próspero lugar que convocaba estudiosos y sabios de todos los países. Sufí, gnóstica, asceta, maestra de vida, una de las grandes santas del Islam y figura indiscutible de la espiritualidad musulmana. Los dichos, anécdotas y leyendas sobre Rabi'a la sitúan en términos de igualdad e incluso por encima de los grandes maestros sufíes de su tiempo.
Una anécdota, recogida por muchos historiadores e incluso por el canciller de Luis IX, cuenta de esta mujer anciana «con una escudilla llena de fuego en la mano derecha y un frasco lleno de agua en la izquierda» para quemar el paraíso y extinguir el fuego del infierno… instantánea del amor desinteresado y sin condiciones, que tan ardientemente profesó toda su vida.




A la manera de la doctrina pitagórica o de la doctrina del Buddha, la historia de Rabia al-Adawiyya se mezcla con leyendas, milagros, antiguas escrituras hoy no disponibles y cuentos populares que llenan y “amplían” su biografía. Su época estuvo signada por el desarrollo del Islam y mientras esta nueva religión crecía a un ritmo vertiginoso, un buen número de religiosos retornaba a una vida espiritual más introspectiva, los sufíes (1)


Entre los muchos significados que tiene la palabra: “sufí” viene del árabe “suf” (lana) hace referencia a los abrigos rústicos que cubrían las espaldas de los primeros sufíes. Otros afirman que el nombre deriva de “safa”, pureza.

Se cuenta que los padres de Rabi'a eran sumamente pobres y cuando la madre quedó embarazada por cuarta vez, el padre tuvo la revelación de que este nuevo hijo sería alguien muy especial. Según el poeta persa Al 'Attar, Rabi'a (que significa “cuarta”) quedó huérfana muy pronto, fue vendida como esclava y según la tradición, su amo la puso en libertad cuando la descubrió una noche orando y rodeada de luz.
Luego de un tiempo en el desierto, la joven liberada se estableció en una pequeña choza para entregarse a una vida de adoración, libre, cultivando su propia huerta, mostrando su libertad al mundo y su sumisión a Dios. 

A su alrededor se fueron convocando, desde discípulos y aspirantes a la vida espiritual, hasta grandes sabios y políticos de su tiempo. Otras versiones (cuándo no) aseguran que fue prostituta y luego se arrepintió.
Aún excepcional, Rabi'a al-Adawiyya no fue la única ni la primera de esas mujeres sufíes que destacaron por su conocimiento y espiritualidad, obras como Memoria de las Devotas sufíes registra ochenta y cuatro mujeres importantes, en paridad con los hombres y muy respetadas por sus conocimientos. Incluso al-Munawi en sus Tabaqat nos ilustra acerca de Fátima, una sufí conocedora de las ciencias de la jurisprudencia que pronunciaba un sermón todos los viernes en la mezquita, corazón de la comunidad.
El amor, la piedad y la renuncia a las vanidades del mundo marcaron a Rabi'a. 


Se nos dice que el camino sufí atraviesa varias etapas, no está sujeto a fantasías sentimentales y es una ciencia, la ciencia del corazón, del conocimiento de Dios y requiere una alta disciplina, tanta que el matrimonio y las riquezas no tuvieron lugar en la vida de esta mujer.

Rabi'a tenía unos noventa años cuando la muerte le permitió cruzar el “puente entre amigos” y unirse a su Amado.

«Los santos profetas -la paz sea con ellos- han dicho: "Dios no mira vuestras formas".Lo que cuenta no es la imagen, sino la intención del corazón, como ha enseñado el Profeta, paz y bendiciones sobre él: "Los hombres serán reunidos y juzgados según su intención" [ ... ]. Cuando una mujer camina en la senda de Dios, como un hombre no puede ser llamada mujer.» Al 'Attar



(1) Para Ibn Jaldún (1332-1406), «el sufismo es una forma de conocimiento de la Ley religiosa; fue la vía seguida por los Compañeros del Profeta, sus discípulos y sus sucesores. Reposa en la práctica estricta de la piedad, de la fe exclusiva en Dios, de la renuncia a las vanidades del mundo, a los placeres, a las riquezas y los honores que buscan el común de los mortales, y en momentos de retiro, lejos del mundo, para entregarse a la oración. Todo esto era corriente entre los Compañeros del Profeta y los primeros musulmanes. [ ... ] Los sufíes se caracterizaban por el ascetismo, la renuncia y la piedad. Después desarrollaron un género de conocimiento particular, los éxtasis. El novicio sufí progresa de una estación a otra hasta la experiencia de la Unidad divina (tawhid)». Fuente: Web Islam


Fuentes:
. Araboislamica 
. Web Islam, Comunidad Virtual 
. Caner, Ergun Mehmet. Voces Detras del Velo: El Mundo del Islam y La Muher Musulmana. Pág. 54
. Wikipedia (enlaces en texto)
. Imágenes: Internet Google