lunes, 3 de diciembre de 2012

El Fuego de Frances Farmer




“She'll come back as fire, to burn all the liars, And leave a blanket of ash on the ground”  "Frances Farmer Will Have Her Revenge On Seattle" Nirvana.

Figura de culto. Personaje de tres libros, tres películas (1) varias obras de teatro, cientos de artículos en revistas y la inolvidable canción de Kurt Cobain. Frances Farmer (1913-1970) fue una actriz excepcionalmente dotada, rebelde cuando no estaba de moda, librepensadora, contestataria, ferozmente independiente, descarada, sin pelos en la lengua, provocadora, auténtica, “escandalosa, atea y comunista”(2)… y bellísima. Era demasiado.



Frances nació el 19 de setiembre de 1913 en Seattle, ciudad que en el tiempo sería hogar del grunge y de la música alternativa (3). Su padre era abogado y la madre, mujer temperamental, apoyaba las causas feministas y era anti-comunista fanática. Con talento precoz y alentada por clases de canto y piano, Frances debutó por primera vez en el teatro a los 14 años en la obra “La Hija del Pirata”. Como estudiante de la escuela West Seattle High School, era popular, participaba en equipos de debate, en la revista literaria, en el periódico estudiantil y en el club de escritura creativa. 

God Dies! 


Hacia 1931 y mientras cursaba su último año secundario, Frances ganó el concurso literario nacional Premios Scholastic Art & Writing con su atrevido ensayo “God Dies!”. Se quedó con el primer puesto, $100 y una controversia mayúscula con la iglesia local. Durante mucho tiempo su nombre fue citado en la primera plana de los diarios de Seattle con titulares como "Chica de Seattle niega a Dios y gana el Premio". Las iglesias convocaron a reuniones extraordinarias para tratar el “ateísmo galopante entre los estudiantes”, un ministro declaraba a los gritos ante su congregación que la atea, Frances, "llevaba a los jóvenes al infierno" y los Farmer recibieron cientos de cartas indignadas. En vano la muchacha intentó explicar a todos que su ensayo había sido influenciado por las lecturas de Nietzsche y que este autor expresaba sus mismas dudas, “sólo que en alemán”, nadie la escuchó.


Bad Girl of West Seattle High


En 1935, cuatro años después del sonado escándalo, Frances tenía dos trabajos,camarera y acomodadora en un cine para pagar sus estudios de Arte Dramático en la Universidad de Washington. Allí volvió a ganar un concurso patrocinado por el diario izquierdista “La Voz de Acción” y el premio fue un viaje a la Unión Soviética. La noticia hizo de Farmer un tema de polémica nacional…encabezado por su propia madre. La mujer estaba enardecida. Lideró varias protestas afirmando que su hija había sido “corrompida” por los profesores: “La daga soviética ha golpeado profundamente en el corazón de los Estados Unidos” –declaró la Señora Farmer en una nota del Seattle Post Intelligencer- “Si tengo que sacrificar mi hija al comunismo, espero salvar a las hijas de otras madres, antes de que se conviertan en comunistas en nuestras escuelas”. En el medio de la barahúnda, Frances se vio obligada a escribir un artículo titulado “¿Por qué me voy a Rusia?”, para que todos los interesados supieran que ese viaje era una imperdible oportunidad de estudios en el pionero Teatro de Arte de Moscú, uno de los diez centros teatrales más importantes del mundo. Resultado: se fue, con el rótulo de comunista pegado en la frente y el rencor de su madre en el corazón.



La “nueva” Greta Garbo



Al regresar de la Unión Soviética, en el verano de 1935, Frances se detuvo en Nueva York. Tenía muy poco dinero y mucha fe en sí misma, tanta, que cuando un cazatalentos le consiguió una prueba para la Paramount, deslumbró, hizo “hoyo en uno” y consiguió un contrato por siete años. Agradecida y emocionada por lo que parecía un generoso salario ($100 a la semana) intentó dejar claro que ella quería ser una “actriz seria”. Los ejecutivos estaban exultantes, creían tener en sus manos otra Garbo, tan talentosa como hermosa, un gran negocio. Frances trabajó duro, se sometió a varios cambios de imagen, estudió con profesores de actuación y pasó innumerables horas posando para las fotos publicitarias. 



La cámara la adoraba, pero la actriz intelectual sólo soñaba con interpretar a Chejov y a los clásicos, insistía en aparecer en pantalla sin maquillaje y rara vez se la vio vestida con el estilo glamoroso que esperaban de una estrella. Hizo varias películas, se codeó con personajes como Bing Crosby y Tyrone Power en “El hijo de la furia” y destacó con una actuación “sensacional y brillante” según los críticos, en “Come and Get It”







La fama llegaba y con ella, el reconocimiento en su Seattle natal, de donde había salido como paria, apenas un año y medio atrás. ¿Frances estaba complacida? Definitivamente no. Mientras más conocía Hollywood, más se enojaba.

No encajaba en el ambiente, patinaba en la hipocresía y se sentía “malgastada” con papeles intrascendentes. Lo peor es que nunca había aprendido a cerrar la boca y decía a los cuatro vientos y en cada entrevista, lo que pensaba sobre la meca del cine. La actriz “temperamental y difícil de tratar”, siguió haciendo películas y también enemigos entre los popes de la industria, ciertamente muy molestos con el comportamiento poco aséptico de la rubia. El amor que encontró, tampoco fue bueno. Conoció a un joven, apuesto y narcisista actor, se casó impulsivamente y terminó separada y emocionalmente devastada un año después. Frances se sentía sola, desesperadamente sola y comenzó a beber cada vez más. Algunos fracasos en el cine y en el teatro habían comenzado a fisurar su brillante carrera y comenzaba a desmoronarse. Fue entonces que un accidente trivial en 1942 –multa por conducir ebria y sin licencia- desencadenó el drama y sus conflictos con la ley. Acostumbrada a desafiar a la autoridad –sobria o borracha- enfrentó a los policías que la detuvieron y el combate verbal terminó con su arresto, sentencia y puesta a prueba en libertad condicional. Un tiempito después y luego de incumplir su comparecencia, fue a parar a la cárcel en medio de un escándalo.

El Infierno 


Frances necesitaba ayuda. La había pedido a su manera, y una vez más, nadie quería escucharla. “¿Acaso a usted nunca le partieron el corazón?” le había espetado al juez, antes de tirarle un tintero a la cabeza y terminar entre las rejas. No hubo respuesta. La Paramount hizo un paso al costado, los hombres que la amaron se esfumaron, y fue entonces que apareció, de entre las sombras, una mujer con todos sus rencores intactos: la madre. 



Juntos, la señora Farmer, los ejecutivos de la industria cinematográfica y una camarilla de psiquiatras insensibles y arrogantes, dieron el veredicto: Frances estaba loca. Fue internada en un hospital para enfermos mentales, golpeada cruelmente, sometida a tratamientos con insulina y electroshock, periódicamente violada por enfermeros y otros internos y finalmente lobotomizada.



La rompieron, impunemente, y no hubo quien levantara un dedo para defenderla. La tortura duró años y sólo la mitad de la mujer que fue, salió de la institución. Frances no volvió a “molestar”. El infierno de camisas de fuerza y guardias sádicos había destrozado su espíritu rebelde para siempre.

“¿En dónde está ese lugar llamado mañana?” 


“Nunca hablé --a menos que me hablaran-/luego todo fue breve y mudo/ no podía vivir en alta voz/me avergonzaba el bullicio…/Mi vida murió dos veces antes de morir/y aún queda por ver/si la inmortalidad revela/un tercer evento para mí…”/ dice el poema de Emily Dickinson, el favorito de Frances. 

Dócil, sin emociones y sin rastro alguno de sus talentos, en 1950 Frances fue liberada bajo la custodia de su madre. Pasó por varios trabajos, una lavandería, secretaria en un estudio fotográfico, mucama, recepcionista. Luego de años de apremios económicos vino la piedad de una cadena de televisión, un programa donde exhibir su curioso y dramático caso y las declaraciones. Como quien habla del estado del tiempo, sin inflexiones de voz, ausente, ella dijo que nunca fue una enferma mental. Allí –en el infierno- “si una persona es tratada como paciente, tiende a actuar como tal” 

Un primero de agosto de 1970, el cuerpo de Frances Farmer murió de cáncer de esófago. La mujer, había partido mucho tiempo atrás. Nirvana cantó su esperanza de que ella volviera como fuego para quemar a todos los mentirosos…quizás, Kurt, quizás.
1. La más conocida: “Frances” protagonizada por Jessica Lange. (1982)
2.  Según sus detractores. 
3. Grunge: en ocasiones conocido como “sonido de Seattle”, es un subgénero del rock derivado del rock alternativo influenciado por el Noise Rock, tomando sonidos cercanos al hard rock, el heavy metal, el punk y el hardcore punk y con estructuras cercanas al rock clásico. En Seattle tuvieron origen las bandas más influyentes de este género a comienzos de los 90 como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice in Chains o Mudhoney. Fuente: Wikipedia

Fuentes:

. Shelley, Peter. Frances Farmer: The Life and Films of a Troubled Star. McFarland, 2010
. Life. 17 de junio de 1938 – Pág. 26
. Kohn, George C. The New Encyclopedia of American Scandal. Facts on File library of American history. Infobase Publishing, 2001. Pág. 129
. Pomper, Steve. Seattle Curiosities: Quirky Characters, Roadside Oddities & Other Offbeat Stuff. Globe Pequot, 2009. Pág. 134
. Wikipedia: inglés y español, enlaces en texto.
Imágenes: Internet


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