martes, 3 de junio de 2014

Doktor…Fräulein Doktor




Ella podía ser cualquier mujer y estar en cualquier lugar; en un hospital, en la fiesta de una embajada, en la sala de interrogatorios del enemigo, en un café de París y hasta quizás en alguna trinchera, disfrazada de soldado. 

Durante los años de la Primera Guerra Mundial, y aún después, Fräulein Doktor o Mademoiselle Docteur fue la pesadilla recurrente de los soldados aliados.


Todos hablaban de ella, muchos aseguraban haberla conocido y nadie tenía certeza sobre su identidad. Se decía que era la espía del káiser, que “interrogaba, seducía y torturaba a los prisioneros”, que “hablaba francés sin rastro de acento extranjero” “Una mujer con nervios de acero, personalidad fría, mente lógica, la sensualidad bien controlada, un cuerpo fascinante y ojos demoníacos” según Magnus Hirschfeld

La literatura de entreguerras y los informes de inteligencia, recogían las teorías más dispares y contradictorias sobre la misteriosa mujer y los folletines y cómics se encargaban de dotarla de un sadismo enfermizo y una crueldad sin límites. ¿Quién era realmente esta peligrosa mujer? La historia tiene dos candidatas: Annemarie Lesser y la Doctora Elsbeth Schragmüller, ambas hermosas, políglotas y con inteligencia por encima de la media. Una más que la otra pudo ser la temida Fräulein Doktor, o no. 

Con independencia de la verdad, en la imaginación de esos soldados cansados, desilusionados y castigados, siempre al borde del abismo, la espía había sido muy real. “Somos vírgenes del horror, igual que del placer” se lamentaba el Bardamu de Céline en "Viaje al Fin de la Noche" y Fräulein Doktor, precisamente, había sido horror y placer por partes iguales.




 Fuentes: 
. Price, Bill. Spies of the First World War. RW Press, 2013. Pág. 1916 
. Manzanera, Laura. De Mujeres espías: intrigas y sabotaje tras las líneas enemigas.. Pág 216 a 219 
. Cappi, Andrea Carlo. Le grandi spie. Vallardi 
Imágenes: Internet Google