viernes, 19 de septiembre de 2014

The Iron Woman: Katie Sandwina



La austríaca Katharina Brumbach ("Katie") no fue una superheroína, no usó armadura de titanio ni voló por los cielos persiguiendo archienemigos. A diferencia de los personajes de cómics, esta lindura vintage fue muy real y a principios del siglo XX fue consagrada como el ser humano más fuerte del planeta

The Iron Woman o la Mujer de Hierro, era capaz de levantar cientos de kilos sobre su cabeza, sostener un carruaje con 14 personas en los hombros, doblar barras de hierro como papelitos, romper herraduras con sus manos desnudas, hacer malabarismos con balas de cañón o apretar cariñosamente con sus poderosos brazos a los oponentes en lucha libre, y todo, sin perder la sonrisa seductora ni despeinarse. Dice la leyenda que jamás perdió una competencia.

Hija de unos famosos y forzudos actores circenses, Katie nació en Viena, en 1884 y aprendió rápido la dura rutina de entrenar con gimnasia y pesas su tremendo cuerpazo. Era la más fuerte de catorce hermanos y pronto el papá decidió ofertar la astronómica suma de 100 marcos alemanes, a cualquiera que se animara a luchar en wrestling con su retoño. La muchacha fue dejando fuera de combate a enormes adversarios que caían noqueados como muñecos de trapo, incluyendo al atleta Max Heymann, a quien después de tirarlo a la lona con un solo golpe, lo convirtió en su marido para toda la vida… Su proeza más conocida sin embargo, fue en Nueva York, cuando el hombre más fuerte del momento -el famoso y apolíneo Eugene Sandow, padre del físico-culturismo- aceptó el reto de levantar más peso que ella. Katie no sólo le ganó holgadamente, en honor al ilustre derrotado adoptó el nombre artístico de Sandwina.

Mientras los músculos (y la vanidad) de sus oponentes sufrían, la fama de esta extraordinaria mujer daba la vuelta al mundo. Innumerables admiradores llenaban circos y teatros de vodevil con la esperanza de ver en vivo a esa especie de Brunhilde rubia, alta (1,86m) de casi 100 kg, bíceps de 43 cm y torneados muslos de 74 cm, con una capa dorada en los hombros y lista para deslumbrarlos. 

Fuera de las luces de los escenarios, Katie fue una mujer trabajadora, disciplinada, muy femenina y madre aplicada. Uno de sus hijos fue un “superbaby”(1) que pesó casi 30 kilos a los dos años de edad. Estuvo casada por 52 años con Max Heymann y cuando ambos se retiraron abrieron un restaurant en Nueva York. Ocasionalmente y para delicia de los clientes, la mujer revoleaba a su marido con una sola mano para demostrarle, como sólo ella podía, su gran amor.


(1) Teddy Sandwina heredó la fuerza materna, se convirtió en boxeador peso pesado y terminó retirándose con un récord de 46 victorias, 38 de ellas por knock-out. 


Fuentes:
. Chapman,  David L. Sandow the Magnificent: Eugen Sandow and the Beginnings of Bodybuilding. Sport and society. University of Illinois Press, 1994. Pág. 164
. BBW Big Beautiful Woman. Indiana University 1989, Volume 11
. McWhirter. Guinness Book of World Records 1985. Sterling Publishing Company, Incorporated, 1985. University of Virginia.
. Wikipedia español, ingles y alemán.
. Imágenes: Internet
Google

martes, 3 de junio de 2014

Doktor…Fräulein Doktor



Ella podía ser cualquier mujer y estar en cualquier lugar; en un hospital, en la fiesta de una embajada, en la sala de interrogatorios del enemigo, en un café de París y hasta quizás en alguna trinchera, disfrazada de soldado. 

Durante los años de la Primera Guerra Mundial, y aún después, Fräulein Doktor o Mademoiselle Docteur fue la pesadilla recurrente de los soldados aliados.


Todos hablaban de ella, muchos aseguraban haberla conocido y nadie tenía certeza sobre su identidad. Se decía que era la espía del káiser, que “interrogaba, seducía y torturaba a los prisioneros”, que “hablaba francés sin rastro de acento extranjero” “Una mujer con nervios de acero, personalidad fría, mente lógica, la sensualidad bien controlada, un cuerpo fascinante y ojos demoníacos” según Magnus Hirschfeld

La literatura de entreguerras y los informes de inteligencia, recogían las teorías más dispares y contradictorias sobre la misteriosa mujer y los folletines y cómics se encargaban de dotarla de un sadismo enfermizo y una crueldad sin límites. ¿Quién era realmente esta peligrosa mujer? La historia tiene dos candidatas: Annemarie Lesser y la Doctora Elsbeth Schragmüller, ambas hermosas, políglotas y con inteligencia por encima de la media. Una más que la otra pudo ser la temida Fräulein Doktor, o no. 

Con independencia de la verdad, en la imaginación de esos soldados cansados, desilusionados y castigados, siempre al borde del abismo, la espía había sido muy real. “Somos vírgenes del horror, igual que del placer” se lamentaba el Bardamu de Céline en "Viaje al Fin de la Noche" y Fräulein Doktor, precisamente, había sido horror y placer por partes iguales.

En nuestro audio, algo más...  


 Fuentes: 
. Price, Bill. Spies of the First World War. RW Press, 2013. Pág. 1916 
. Manzanera, Laura. De Mujeres espías: intrigas y sabotaje tras las líneas enemigas.. Pág 216 a 219 
. Cappi, Andrea Carlo. Le grandi spie. Vallardi 
Imágenes: Internet Google

lunes, 12 de mayo de 2014

Elena Ceauşescu



25 de diciembre de 1989. 4 p.m. Cuartel Militar de Târgoviște, Dâmboviţa, Rumania.

El pelotón de fusilamiento había descargado la última ronda de disparos y una nube de polvo envolvía el patio. Durante un largo minuto, soldados, testigos, jueces y camarógrafos permanecieron rígidos y en silencio, con las miradas fijas en los dos cuerpos caídos junto al paredón amarillento y descascarado. 120 impactos directos y el grueso hilo rojo que había comenzado a dibujarse en el suelo, atestiguaban que la poderosa Elena, Madre de la Nación y Nicolae Ceauşescu finalmente no eran dioses. 
Eran humanos y estaban muertos.