En el siglo XVII, el tenebrista Caravaggio, considerado el primer gran exponente de la pintura barroca, influenciaba entre otros, a Orazio Gentileschi y sobre todo a su hija Artemisia.
Los violentos claroscuros fascinaron a esta Mujer que se convirtió en la mejor pintora del Barroco italiano y la primera en ingresar a la Accademia del Disegno de Florencia, una chica fuerte que conoció como pocas y en carne propia, las luces y sombras de la vida misma...
