sábado, 5 de abril de 2014

La serendipia, Walpole y el retrato de Bianca Cappello


En la fría mañana del 28 de enero de 1754, el escritor Horace Walpole, cuarto conde de Orford, hijo del primer ministro Robert Walpole y autor de la novela gótica El castillo de Otranto (1764) se sentó en su escritorio de Twickenham para escribir una carta (1) dirigida al enviado de su rey en Florencia. La misiva, que agradecía la llegada segura a Londres del retrato
de la hermosa y trágica Bianca Capello, gran duquesa consorte de Toscana, incluyó, por primera vez en la historia, la palabra Serendipity.

Walpole acuña este neologismo -que significa aproximadamente descubrimiento o hallazgo inesperado y afortunado- a partir de una antigua fábula siria The Three Princes of Serendip (2), en la que los protagonistas solucionaban sus problemas a través de increíbles casualidades. 


"Siempre descubrían, por accidente o por sagacidad, cosas que no estaban buscando" 

Serendipity estuvo “calladita”, durante muchos años hasta que en 1955 y en ocasión de un descubrimiento científico casual, se usó en la revista Scientific American (3) Desde entonces, ha recorrido un largo camino. Muy arraigada en la lengua inglesa, presente en innumerables títulos de libros y en una película del 2001 que la lanzó al estrellato, Serendipity es reconocida en la actualidad como una de las diez palabras más difíciles de traducir. Su uso sociológico sin embargo, la ha llevado a muchos otros idiomas y en castellano se conoce como serendipia

La nueva edición del Diccionario de la Real Academia Española incorporará este término probablemente a fines del presente año, aunque “ella” hace rato está entre nosotros. Para Umberto Eco, la llegada de Colón a América es una serendipia y se dice que el descubrimiento de la penicilina por Fleming, el pegamento de las notas post-it, el hallazgo de la estructura del átomo de Niels Bohr, entre otros, e incluso el episodio de Arquímides desnudo, la bañera y su celebérrimo ¡eureka! son encantadoras serendipias. 

Y como en el mundo de la lexicografía ideal cada palabra debiera ser emparejada con su antónimo, recientemente hemos sabido de zemblanity, (4) que contrariamente a serendipity, alude a un descubrimiento triste y desafortunado. Lo bueno es que por el momento (¿quizás por cábala?) esta zemblanity aún no asoma a nuestro idioma… 

Buenas serendipias para todos, gente linda.


 (1) Esta carta está incluida en los 31 volúmenes de la correspondencia de Horace Walpole (New Haven, 1937)
 (2) El nombre deriva de Serendip, un antiguo lugar de Sri Lanka (también conocido como Ceilán), del sánscrito Simhaladvipa y persa Sarandīp.
(3) "Our story has as its critical episode one of those coincidences that show how discovery often depends on chance, or rather on what has been called “serendipity”, the chance observation falling on a receptive eye" 
(4) El origen de zemblanity podría estar en la novela “Pálido fuego” de Vladimir Nabokov (1962) que cuenta de una "tierra del norte lejano" de Zembla y de una serie de coincidencias aparentes que son en realidad la unión deliberada de los hechos. La referencia de Nabokov es Novaya Zemlya, un grupo de islas árticas propiedad de Rusia, que en un momento fueron comúnmente conocidas en inglés como Nova Zembla. Zemlya significa tierra en ruso. Este lugar, árido y bloqueado por el hielo contrasta con Serendip, tierra meridional con calor y vegetación exuberante. (Fuente: World Wide Words – Investigating the English language across the globe)

Nota: El dulce sabor de la serendipia nos consta… por razones no literarias. En 1954 tres sujetos (The Three Princes?) inauguraron en la Little Italy de Manhattan “Serendipity”, la primera casa de café boutique, celebrada por Andy Warhol quien la declaró su lugar favorito en el mundo. No puedo decir del Frrrozen Hot Chocolate o del Moccchacino Coffee, son sencillamente tan difíciles de describir y tan placenteros como Serendipity…

Fuentes: 
. Roberts, Royston M. Serendipity: Accidental Discoveries in Science. Volume 15 of Wiley Science Editions. Wiley, 1989 
. Dr Hertzog, Esther .Professor Haim Hazan. Serendipity in Anthropological Research: The Nomadic Turn. Ashgate Publishing, Ltd., 2013 
. Merton Robert K., Barber, Elinor The Travels and Adventures of Serendipity: A Study in Sociological Semantics and the Sociology of Science. Princeton University Press, 2011, Pág. 57 Imágenes: Serendipity, propia. Bianca Cappello, internet.

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martes, 25 de marzo de 2014

Evelyn Nesbit, la Top Model

Evelyn Nesbit ¿1887?-1967
Revistas, periódicos, dentífricos, cremas, tabacos, chocolates, perfumes y souvenirs de la más variada índole se disputaban la chica del momento.

Evelyn Nesbit era geisha, doncella, diosa griega, gitana; musa para los artistas, dueña de las fantasías masculinas y el arquetipo femenino en los albores del siglo XX. Todos querían algo de ella o al menos, un pedacito de esa belleza perfecta, mezcla de inocencia y sensualidad. Y todos ignoraban algo: Evelyn Nesbit, la Primera Top Model de la Historia, era una niña que aún añoraba las muñecas.

Todavía no cumplía los trece años cuando su imagen sexualizada aparecía en tarjetas con la leyenda “Quiero besarte” o cuando posaba desnuda para fotógrafos y pintores…todo con la aprobación y gestión de mamá Nesbit, quien no dudó en alterar la documentación de su pequeña para evitar problemas con las autoridades. La modelo fue comprada y vendida en un sistema monetario tan fuerte como el oro: la Belleza, hasta que su valor alcanzó la cima. 
Fue entonces cuando Stanford White, el arquitecto más renombrado de New York, famoso bon vivant y devorador de cosas bellas, puso su mirada sobre la niña disfrazada de mujer. 

Una noche de 1901, en la habitación de un lujoso departamento de la 24th Street de Manhattan, el muy casado White invitó a Evelyn a subirse a un magnífico trapecio con cuerdas de terciopelo rojo, único objeto del lugar. “Vamos a poner a esta pequeña niña en el columpio”- rugió el cincuentenario mientras la agasajada montaba con entusiasmo el juguete y apuraba el primer champagne de su vida y seguramente algo más. Evelyn voló alto y es todo lo que recordó hasta el otro día, cuando despertó en la cama del hombre. 

La lolita –misma edad del personaje de Nabokov- volvería a subir al mítico columpio rojo en varias ocasiones más, a veces vestida y a veces no, pero ya no sería la misma. Otros hombres, un extraño matrimonio arreglado por su progenitora y su involuntario protagonismo en el “crimen del siglo” –donde el celoso y flamante marido de la modelo asesinó al arquitecto seductor - la convirtieron en una celebridad perfecta para el insaciable apetito del público estadounidense por el pecado privado y el escándalo público. 


La probablemente demasiado-bella para-su propio-bien-Evelyn Nesbit gradualmente fue expulsada de la atención pública y malvivió su adultez entre intentos de suicidio, alcoholismo y morfina. Falleció sola en una residencia para ancianos a los ¿82 años?, apretando entre sus manos las fotos vintage de su inocencia perdida.


Fuentes: 
. Paul, Deborah. Tragic Beauty: The Lost 1914 Memoirs of Evelyn Nesbit. Lulu.com, 2006
. Uruburu, Paula. American Eve. Penguin, 2008 . 
Wikipedia, inglés y español.
 . Imágenes Internet. Google