Audios MUJERES CON HISTORIA

miércoles, 23 de enero de 2008

AMANTES DE PROFESIÓN: Madame Du Barry



“Desde las calles miserables de una pequeña aldea, desde el convento donde las doncellas se entregaban a nobles como el Marqués de Sade, desde la protección de Madame Lagarde y desde los numerosos burdeles de París donde trabajó, Jeanne Becu -verdadero nombre de Madame Du Barry- edificó su futuro. Así, cada hombre, cada amante, cada encuentro apasionado fue un peldaño hacia el lujo y el poder que tanto ansiaba. Un ascenso, en el que el Conde Du Barry fue tan sólo el último escalón que le permitió llegar a los aposentos de Luis XV.”  Así reza la portada de uno de los muchos libros dedicados a la escandalosa historia de una mujer, que llegó a regir el destino de una monarquía, donde el libertinaje, la corrupción y las conspiraciones la abocaron a su propia destrucción.

Jeanne Becu había nacido en Vauculeurs, Mosa, y era hija de una pobre costurera y del Hermano Ángel, un monje descocado del parisino Convento Picpus. A pesar de su humilde condición había recibido una excelente educación y más tarde, su cercanía  a una familia de burgueses acomodados, le permitió adoptar los modales de la alta sociedad.

Dicen que Jean Du Barry, amigo del Duque Richelieu (y ambos enemigos de la finada Pompadour) fue el primer amante de la rubia preciosidad cuando ésta tenía 19 años,  y una vez aburrido de sus encantos, la prostituyó.
Por aquellos días los nobles cortesanos estaban ocupados en la ardua tarea de proveer una nueva favorita al caprichoso Luis, que no recuperaba la sonrisa a pesar de haber llevado a tres hermanas juntas a su real lecho. Pero lo realmente preocupante para Du Barry y Richelieu era la presencia del molesto Chouiseul, eterno adversario y ministro pro-austríaco de Luis XV, lastre de la favorita muerta.


Los acomodaticios y pragmáticos caballeros decidieron entonces que sólo una nueva amante, funcional a sus intereses, les proporcionaría el favor del Rey y la salida del ministro. Y le presentaron a Jeanne.

Un adecuado cotilleo, la exhibición de sus encantos y hasta quizá una taza de su célebre chocolate, la situaron inmediatamente en la alcoba versallesca, y Luis se enamoró como un adolescente.
Rápidamente se le concedió un título (para obtener un rango en la corte), fue casada con el hermano de su rufián y el 1 de Setiembre de 1768 es nombrada oficialmente Condesa Du Barry.


La nueva Comtesse - quien sólo quería alegrar al rey, disfrutar de las joyas, una considerable renta  y gastar dinero- se envolvió en dramáticas trifulcas políticas cuando intervino para provocar la caída de los ministros nombrados por la Pompadour y asegurar la promoción de sus benefactores. Conclusión: a pesar de sus esfuerzos por ganar simpatías, se hizo acreedora de muchos odios.

Chouiseul, despechado, se encargó de que todas las canciones picantes y los libelos pornográficos fueran dirigidos a Jeanne. Las hijas de Luis XV, Adelaida, Sophie y Victoria no cesaron de “despellejarla” sin piedad en la Corte y por si fuera poco una tal Maria Antonieta (quien le debía a Chouiseul  la concertación de su matrimonio con el futuro Luis XVI) le declaró abiertamente su aborrecimiento feroz a la nueva Favorita del Rey.


Mme. Du Barry, segura del amor de su soberano y terminada la fugaz intervención política, se dedicó alegremente a dar placer y dilapidar, tanto que dicen, arruinó el Tesoro con su avidez de vestuarios y objetos suntuosos. Y salvo la familia real, que la despreciaba, los miembros de la Corte comenzaron a disputar su atención y tratar de obtener su simpatía.
No ocurrió lo mismo con el pueblo: la opinión pública esperaba la muerte del viejo rey para liberarse de la más despreciable cortesana.

Cuando Luis XVI subió al trono, en 1774, la Du Barry debió ir al exilio por algún tiempo, y demás está decir que Maria Antonieta fue responsable.
Para 1776 sin embargo, la última favorita de Luis XV vuelve a las dulces colinas de Francia y se instala en Louveciennes, llevando una vida apacible y casi conyugal con dos aristócratas.

Si bien algunos historiadores indican que Du Barry curó indistintamente a monárquicos y republicanos tras los primeros motines de la Revolución de 1789, la humanitaria acción no conmovió a nadie. Tanto su fortuna y supuestas alianzas con los emigrados, como la condición de antigua amante del rey,  la convirtieron en enemiga de la revolución y  fue condenada a perder sus  bucles dorados.

Es curiosa la influencia de las cuestiones de alcoba, cuando la guillotina estuvo más activa que nunca (Período del Terror: 1791-1794) tratando de borrar las huellas del antiguo régimen, cae la cabeza de Maria Antonieta, la última reina… a pocas semanas de diferencia que la de Madame Du Barry, la última favorita.




Fuente: Wikipedia
Imágenes: Internet










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domingo, 20 de enero de 2008

AMANTES DE PROFESIÓN: Madame de Pompadour




Una mujer bella, culta, sensible, inteligente, refinada, de conversación brillante, distinguida y sensual podía ser candidata ideal para amante de Luis XV o cualquier otro monarca. Pero saber hacer uso de esas cualidades y manejar Francia desde la alcoba…ah, esa virtud la tuvieron pocas mujeres en la historia, entre ellas Madame de Pompadour.



Antes de ingresar al lecho del muy poco agraciado Luis, la Pompadour despuntaba en los salones parisinos y era ferviente defensora de Voltaire. Había nacido en 1721 como Jeanne Antoinette Poisson y estaba casada con un tal Charles Guillaume Le Normant d'Etiolles.
Su padre, un prestamista de oscuro y dudoso pasado había abandonado París por un escándalo económico y la joven, junto a su madre y hermano habían sido acogidos por un banquero que les dio una refinada educación.


Cuando Jeanne comenzó a ser presentada en sociedad, deslumbró con su belleza y erudición. Conocía a los autores de su época, dibujaba con habilidad y había tomado lecciones de canto con algunas estrellas de la Ópera de Paris.
El rey la conoció a principios de 1745, y a los pocos meses la muchacha había obtenido la separación de Charles,  la residencia en Versalles, el marquesado de Pompadour y la distinción como maîtresse en titre (Amante Oficial del Rey). Tenía 24 años.

“Era vanidosa” –dicen sus biógrafos- “le gustaba cambiarse de ropa varias veces al día” pero además amaba entrañablemente el arte. Durante sus años en Versalles encargó decenas de retratos a los mejores pintores de su época. Apadrinó a Voltaire, a los escritores de la Enciclopedia, a artistas como Boucher o Pigalle y fue artífice de la creación de la fábrica de cerámica de Sévres.

Pero no creamos que todo lo logró a base de sexo. Para 1750 –cinco años después de llegar a Versalles- ya no se acostaba con el rey (¡Bien Jeanne!)
Una anécdota, que habla de su sutileza, dice que en cierta ocasión la reina María (muchacha cumplidora que ya había dado un heredero a Francia y diez vástagos más por las dudas) le pidió que cantara en una fiesta. La Pompadour aceptó y eligió el monólogo de Armida, un pasaje de la Jerusalén liberada de Torcuato Tasso, en el que la heroína seduce al guerrero Rinaldo: “EL ESTÁ BAJO MI PODER” cantó la Pompadour en las narices de la reina.

No hay precedentes de una amante real con igual ascendiente sobre el trono. Durante 20 años fue Amante Oficial de Luis XV, rey de Francia, y el único personaje carismático en el decadente Versalles, época en que las mujeres eran apenas poco más que el mobiliario decorativo.

Pero al influenciable autor de la frase “Después de mi, el diluvio”, Luis XV, todavía le quedaba cuerda para otra amante memorable, la Du Barry.




Fuente: Wikipedia
Imágenes: Internet.














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