Audios MUJERES CON HISTORIA

domingo, 27 de abril de 2008

LA HETAIRA: Aspasia de Mileto




By George E. Koronaios - Own work, 


Ella “dominaba a los estadistas más influyentes e inspiró a los filósofos una sincera y gran consideración”. Así describe el historiador Plutarco a La Hetaira: Aspasia de Mileto.

Aspasia nos llega envuelta en la leyenda. Sus contemporáneos hablaban de “su pequeño pie arqueado”, “su dorada cabellera, “su voz melodiosa”. Alcibíades la llamó “incomparable”, Jenofonte le atribuyó muchos de los discursos de Pericles. Pero Hermipo y Dropeites la ridiculizaron y vilipendiaron y Aristófanes en “Los Acarnianos” la calumnió sin clemencia. El mismo Plutarco, que vivió siglos después, basó sus escritos en los libelos de Esquines y Antístines.

Pero ¿Quién fue entonces Aspasia?
Según Polycastor, historiador conocido por su honradez, Aspasia habría nacido en el 470 a.C. en Mileto y era hija de Rhodos, un escultor. A los diez años leía con pasión las obras de los poetas y filósofos, especialmente las de Pitágoras.
En su adolescencia habría sido admirada por su extrema belleza e inteligencia y se dice que fascinaba a todos los hombres que la conocían.
Cuentan que un antiguo arconte llamado Sofrón llegó a Mileto y quedó prendado inmediatamente de Aspasia. El otoñal hombre encendió la mente de la joven con sus relatos de las maravillas de Atenas, centro de poder y cultura donde se convocaban artistas, políticos, filósofos y donde además, había una clase de mujeres muy especiales, “las hetairas”,  

Las hetairas no eran vulgares meretrices, sino mujeres que preferían vivir sin los yugos legales y religiosos de las mujeres atenienses, y compartir las mismas inquietudes culturales y políticas que los hombres. Tenían independencia económica y además, pagaban impuestos.

Aspasia habría marchado rumbo a Atenas alrededor del 450 a.C. Muy rápidamente esa mujer culta, refinada, bella y exquisita se convirtió en una celebridad y comenzó a frecuentar los mejores círculos de la ciudad. Su propia casa  fue centro de reunión de personajes como Sócrates, Fidias, Alcibíades, Jenofonte y el líder del partido democrático y máxima autoridad política de Atenas, Pericles, quien se enamoró perdidamente de esta mujer que a los 23 años, era madura para la época.

No se sabe bien dónde adquirió Aspasia sus elevados conocimientos de retórica, pero lo innegable es que era  experta en la materia y aparece en los Diálogos de Platón como Maestra de Sócrates. Por su parte Esquines en su diálogo socrático “Aspasia” la menciona como maestra sofista.


Pericles y Aspasia fueron amantes varios años, hasta que finalmente él se divorció de su mujer y según algunos autores, contrajo matrimonio con la hetaira, lo cual aparece como insólito porque la tradición y la misma ley impuesta por él, impedía a los ciudadanos atenienses casarse con extranjeras.


La supuesta “excesiva” influencia de Aspasia sobre Pericles, su condición de extranjera y esa vida libre e independiente (impropia de una esposa ateniense) provocó ataques de los conservadores, celosos de su poder y una denuncia ante el Aerópago por el delito de “impiedad”, una ofensa muy grave a los dioses. Sin embargo Aspasia logró obtener el veredicto de inocencia gracias al apoyo de Pericles que usó todos sus recursos para librar a su mujer de una muerte segura, como en el caso de Sócrates.


El hombre que dirigió Atenas en su etapa más gloriosa, le dio a su mujer un tipo de respeto inusual en ese tiempo: la había tratado como su igual.


Tras la muerte del gran estratega, Aspasia se casó con un rico comerciante llamado Lisicles, de quien se cuenta que gracias a ella se convirtió en un orador elocuente. Y luego de la muerte de su segundo esposo, las huellas de la otrora hetaira se pierden en la historia.

Aspasia de Mileto trascendió las fronteras de su tiempo no sólo como mujer muy seductora e inteligente, también como una librepensadora de ideas avanzadas que logró acceder a la influencia y notoriedad reservadas  hasta entonces, sólo a los hombres.
Esta milesia fue con toda probabilidad una pionera en la emancipación femenina, que tiene como testigos literarios la Lisístrata de Aristófanes y claro,  la Medea de Eurípides.








"Tenemos a las heteras para el placer, a las criadas para que se hagan cargo de nuestras necesidades corporales diarias y a las esposas para que nos traigan hijos legítimos y para que sean fieles guardianes de nuestros hogares"Demóstenes.



* Video "La Hetaira"

Fuentes:
Henri, Madeleine M. (1995). Prisoner of History. Aspasia of Miletus and her Biographical Tradition. Oxford University Press.
Gomme, Arnold W. (1977). “The Position of Women in Athens in the Fifth and Fourth Centurie BC”, Essays in Greek History & Literature. Ayer Publishing
Wikipedia
Imágenes: Internet
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domingo, 20 de abril de 2008

LA DIVA: Marlene Dietrich



 


"En Berlín importa poco si se es hombre o mujer. Hacemos el amor con cualquiera que nos parezca atractivo"

Berlín en los años veinte era como lo describió el dramaturgo y poeta Bertolt Brech “una maravillosa aventura, desbordante de cosas con el gusto más espantoso…”. Era el Berlín de las fiestas salvajes, los cafés de los artistas, los nuevos teatros, los cabarets y la prostitución callejera. Y allí inició su carrera teatral Marlene Dietrich. Había nacido casi con el siglo, en diciembre de 1901  en el barrio berlinés de Schöneberg.


A su madre, la viuda de un teniente de la Policía Prusiana, no le gustó que su hija Marie Magdalene Dietrich von Losch abandonase un futuro brillante como violinista, para dedicarse a las tablas. Pero Marlene de allí en más, solo atendería la voz de diva en su interior.

“Ya que quieren piernas, tendrán piernas” dijo y se dispuso a posar para las primeras fotos de publicidad. En 1922 había logrado papeles de cierta importancia en los teatros berlineses y hasta había incursionado en el cine mudo. Cuentan que el legendario director Josef von Sternberg la descubrió en un cabaret, se deslumbró y le propuso el papel de Lola-Lola en el “Ángel Azul” (1930), una de las películas más importantes de la historia del cine. El enorme éxito y la popularidad que alcanzaron tras el estreno, llevaron a Marlene y el director a Hollywood.


Con quince kilos menos, moderna palidez, cejas depiladas a lo Greta Garbo y una disciplina prusiana, Marlene filmó entre 1930 y 1935 siete memorables títulos: El ángel azul, Marruecos, Fatalidad, El expreso de Shanghai, La Venus rubia, Capricho Imperial y El diablo es una mujer. Sus enigmáticos ojos y sobre todo la poderosa sensualidad de Marlene lucieron en vampiresas, cabareteras, espías, mujeres aventureras…. y la convirtieron en un mito.




 

Los biógrafos de Dietrich dicen que esta femme fatal llevó a su vez una vida personal tan transgresora como sus personajes y aún más. Vivió su bisexualidad a los ojos de todos.  Después del profesor de teatro que fuera su primer amante, siguió un largo romance con la periodista Gerda Huber, incluso estando casada con el director Rudolf Sieber. Nunca abandonó sus hábitos de seductora. Una larga lista de conquistas incluyen el propio Sternberg, Gary Cooper, la mítica Greta Garbo, María Félix, Mercedes Acosta, Maurice Chevalier, John Gilbert, Douglas Fairbanks Jr., John Wayne, Jean Gabin Joan Crawford, Richard Burton, Burt Bacharach, Yul Brynner.


Otros compartieron su amistad y eventualmente la alcoba como Hemingway, Noël Coward, Orson Welles y Edith Piaff. También y con ocasión de alentar a los combatientes norteamericanos, se cuenta que no sólo cantó la famosa Lilí Marlen, sino que habría alentado íntimamente a los generales Patton y Gavin. Los hermanos Joseph y John Kennedy tampoco habrían escapado del fuego de Marlene.


Conocida como fanática anti-nazi dijo alguna vez de Hitler "Jamás podría volver a mi país mientras semejante hombre fanatice a las masas”. En 1960 regresó a Alemania y la bienvenida - tomates, huevos podridos, y los gritos de “Marlene go home”- estuvo a cargo de alemanes que la consideraban traidora por sus acciones políticas durante la guerra. Ni siquiera le permitieron hablar.

Su carrera en el mundo del espectáculo terminó en 1974 cuando se rompió una pierna en el escenario, no obstante apareció brevemente en la película Gigoló en 1979.
La última década de su vida la pasó en su apartamento en París, fuera de los flashs y cámaras, aunque muy activa y en contacto telefónico con amigos como Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov. Sus piernas habían dejado de ser bellas, el rostro acusaba el paso del tiempo y su figura ya no lucía los esplendorosos y apretados trajes de lamé. Marlene Dietrich envejecía, aunque los años no le habían quitado su glamorosa imagen.

Falleció en París, mientras dormía plácidamente, el 6 de mayo de 1992. Tenía 90 años. Justo antes de morir, le dijo a un amigo que le acompañaba en el lujoso dormitorio: “«Lo quisimos todo, y lo conseguimos, ¿no es verdad?»

Ernest Hemingway  escribiría poco después "La muerte es algo que a ti no te concierne, Marlene. Tú eres inmortal.”







Fuentes:
.Wikipedia.
.“Marlene Dietrich por su hija Maria Riva” Maria Riva.
. Imágenes: Internet


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miércoles, 16 de abril de 2008

La Condesa Sangrienta



Erzsébet Bathory  ó Gabriella Erzsébet o Alžbeta (Isabel) Báthory-Nádasdy de Ecsed ó simplemente Elizabeth Bathory, es la célebre aristócrata húngara que pasó a la historia como una auténtica vampira. Según la leyenda fue una cruel asesina en serie obsesionada por la belleza, que utilizaba la sangre de sus sirvientas y pupilas para mantenerse joven, lo que le valió el sobrenombre de “La Condesa Sangrienta”.

Los “documentos oficiales” muestran que Elizabeth nació en 1560 en una de las mejores familias de Transylvania. Entre sus parientes se encuentran personajes poderosos: un cardenal, varios príncipes y su primo Zsigmond Báthory, el Gran Príncipe. Al igual que muchas otras familias poderosas de la época, los Bathory cuidaban con sigilo sus intereses materiales y con frecuencia sus miembros contraían matrimonio entre ellos. Esta selecta endogamia les permitió amasar una fortuna superior incluso a la del rey húngaro Matías II.


Como era corriente en la época, Elizabeth fue prometida a los once años y poco después casada con el Conde Nádasdy, el cruel Caballero Negro de Hungría. A diferencia de la mayoría de las mujeres –y hombres- de su tiempo, Erzsébet había recibido una buena educación (hablaba húngaro, latín y alemán) mientras que la mayoría de los nobles húngaros eran prácticamente analfabetos.


Los supuestos crímenes de Elizabeth Bathory habrían comenzado a la muerte de su marido en batalla, en 1604. A través de un pastor protestante local, llegan historias de que la condesa practicaba la brujería (concretamente, la magia roja) y para ello utilizaba la sangre de las jóvenes. Esta acusación, muy popular en la época, también se realizaba contra los judíos y disidentes. Fue entonces cuando el rey Matías ordenó a un primo de Elizabeth –enemistado con ella- que tomara el castillo de la Bathory con sus soldados y realizara una investigación. Era el 30 de diciembre de 1610. A partir de este momento, es muy difícil saber la verdad de los hechos. La mayoría de los autores detallan con precisión horrorosos descubrimientos y se llegó a afirmar que serían 650 las víctimas de la condesa.


Señora feudal de un importante condado, la viuda Elizabeth se vio incluída en todas las intrigas políticas de aquellos tiempos convulsionados, pero sin ejército para proteger su poderío. Vulnerable y aislada, fue acusada de brujería –al igual que Juana de Arco- cuando se consideró peligrosa para el sistema.
Es imposible saber hoy, qué sucedió realmente. Por aquellos tiempos era común castigar cruelmente a siervos y pupilos e inclusive ejecutar en formas espantosas a pequeños delincuentes. Puede que Elizabeth sólo fuera una noble más, que practicaba el sadomasoquismo en formas más o menos extremas, lo cual tampoco era una novedad si tenemos en cuenta las costumbres de la época. También pudo ser realmente torturadora y sádica asesina. ¿Vampira?


Lo cierto es que el Rey Matías, que ambicionaba los extensos dominios de los Bathory, logró confiscar todas las propiedades y encerrar a la Condesa en la mazmorra de su castillo. Los albañiles sellaron puertas y ventanas dejando tan sólo un pequeño orificio para pasar la comida. Y allí pasó Elizabeth sus últimos años hasta morir en 1614 a los 54 años.
“La Señora Infame” fue enterrada en Ecsed, lugar de procedencia de la familia y todos sus documentos fueron sellados durante más de un siglo. También se prohibió hablar de ella en todo el país.

Numerosos historiadores contemporáneos consideran que los crímenes atribuidos a Elizabeth Bathory pudieron ser invenciones de sus enemigos. Otros insisten en las conexiones entre los Drácula y los Bathory: ambas familias tenían un diseño de dragón en sus escudos. Finalmente los gustosos por el vampirismo se han regodeado alimentando la leyenda. ¿Quién fuiste realmente Erzsébet ?


Fuentes:
.McNally, Raymond T., Dracula was a Woman: In Search of the Blood Countess of Transylvania. McGraw-Hill Book Company, 1983. 
. Wikipedia
. Imágenes: Internet



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miércoles, 2 de abril de 2008

La Quintrala






 




“Yo no quiero en mi casa hombres que me pongan mala cara” 
decía La Quintrala, y su frase pasó a la historia como símbolo de su crueldad y poder.



Apenas comenzaba el siglo XVII, el actual territorio de Chile se encontraba azotado por constantes luchas internas. Desde el Virreinato de Lima y con la colaboración de los jesuitas se intentaba sofocar las sublevaciones de los aborígenes araucanos.


Santiago de la Nueva Extremadura contaba por entonces unos pocos miles de habitantes –en su mayoría mestizos, esclavos e indios- que servían a las familias españolas y criollas.
Los poderosos Lísperguer, emparentados a la más alta aristocracia de Santiago y Lima y propietarios de enormes extensiones de tierras, constituyen un ejemplo fundacional y en su seno nació uno de los personajes más llamativos y enigmáticos de la época colonial: LA QUINTRALA.

Catalina de los Ríos y Lísperguer era muy hermosa. Alta, de ojos verdes y cabello rojo como el muérdago quintral. De ahí su apodo: La Quintrala.
Había nacido hacia 1604. Era la hija de uno de los hombres más odiados de Santiago: Don Gonzalo de los Ríos y Encio y de doña Catalina Lísperguer y Flores.
La historia de Catalina y su familia permaneció durante más de dos siglos en la oscuridad, hasta que en 1877, el historiador Benjamín Vicuña Mackenna, sacó a la luz la verdad acerca de esta “vampiresa colonial”.


Se sabe poco acerca de la educación de Catalina, pero consta en su testamento que no sabía leer. Al parecer, la abuela y después su madre, ambas homicidas, le enseñaron el oficio. Abuelita había asesinado a su esposo y era experta en sortilegios y pactos diabólicos, mientras que la mamá de La Quintrala fue acusada del intento de asesinato del Gobernador Ribera y de haber muerto con azotes a una hijastra.
Nuestra joven, impetuosa, precoz y autoritaria Catalina entró a la historia acusada por una larga cadena de crímenes y torturas que cometió con una impunidad asombrosa.


Cuando apenas tenía 18 años fue acusada de asesinar a su padre con un pollo envenenado que le sirvió en su lecho de enfermo. A partir de allí, los casos de impudicia y ferocidad se sucedieron con espectacularidad. Gozaba al maltratar y torturar los esclavos e indios en su Finca de La Ligua, y sus amantes ocasionales desaparecían misteriosamente después de cortas relaciones.
Cuentan que La Quintrala habría sido culpable de la muerte de un encumbrado caballero de la Orden de Malta, a quien invitara a su lecho, donde lo asesinó. Y fue un esclavo suyo quien terminó acusado del crimen y ahorcado en la plaza de Santiago.
En otra ocasión quiso matar al vicario general del obispado- corriéndolo con un cuchillo- porque el buen hombre procuraba impedir sus liviandades.


Catalina era amada y deseada por los hombres, pero también odiada y resistida. Pese a las continuas denuncias, jamás recibía castigo alguno, siendo pródiga entre jueces y letrados, además de contar con numerosa parentela en cargos importantes.
Para poner a raya a su nieta, su abuela y tutora la casó con Don Alonso Campo Frío Carvajal, pero el supuesto “esposo y domador”,  había contraído nupcias por la fabulosa dote, y fue hasta su muerte, cómplice de las crueldades de su mujer.
La Quintrala libre y poderosa, recorría sus inmensas propiedades montada a caballo, y daba rienda suelta a sus sádicas costumbres, matando y torturando a su servidumbre. Generalmente los duros castigos causaban la muerte de los indios desdichados y esclavos, que cuando pretendían huir, eran “cazados” nuevamente por el mayordomo de la mujer.


 

Hacia el año 1634 la iglesia pidió una investigación de los “Crímenes de La Ligua” –tenía más de 40 casos en su contra-  y Catalina fue detenida y trasladada a Santiago para el juicio, pero la influencia de su familia se hizo sentir y la mujer no recibió sentencia alguna.
Siguió viviendo en su hacienda, pero al parecer sus perversas costumbres se sosegaron antes de su muerte. En 1665 y a los 59 años, Catalina de los Ríos y Lísperguer falleció. En su testamento había establecido que su inmensa fortuna fuera legada en beneficio de su alma, para que fuera rescatada del purgatorio. Dispuso 20 mil pesos para que se rezaran 20 mil misas y generosamente estipuló que unas 500 misas, fueran para las almas de los indígenas que habían muerto por sus malos tratos. Todo un gesto.


En nuestro Video, más de "La Quintrala"








Fuente y enlaces: Wikipedia
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