martes, 15 de julio de 2008

LA ÚLTIMA PALABRA: Yang Huanyi






El domingo 26 de Diciembre de 2004, Yang Huanyi moría sin que nadie pudiera entender su último mensaje. Con ella también desaparecía para siempre el “nushu”, la única lengua del mundo utilizada exclusivamente por mujeres.


Yang, la última hablante del nushu, fue una de las principales representantes de China en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer, celebrada en Pekín, en 1995 y aprovechó esa ocasión para entregar a los estudiosos un valioso material de estudio, recopilado por la prestigiosa  Universidad de Qinghua en un libro.

Mientras que en el mundo occidental los distintos concilios  no se ponían de acuerdo respecto de si la mujer era o no, un ser humano, algo que más tarde se demostró, en la lejana  China ni siquiera era tema de discusión.
Los varones chinos, sobre todo los campesinos, sometían y encerraban a sus mujeres, monopolizaban la educación en las escuelas, les retaceaban el aprendizaje del mandarín y las condenaban al analfabetismo, confirmando el dicho popular vigente hasta la actualidad: “Es mejor criar cisnes que tener hijas”

Cuenta la historia que hacia el siglo III de nuestra era, en Jiangyong, al sur de China, las mujeres, como respuesta genérica a su exclusión, decidieron crear una lengua que sólo ellas hablarían: el nushu. Este código secreto, compuesto de unas 2000 palabras era cuidadosamente transmitido de madres a hijas, de hermanas a amigas.

El “nushu” se expandió rápidamente a otras franjas del centro y sur de China, llevando los mensajes cotidianos, emociones, deseos, sueños y esperanzas de las campesinas sometidas.  Era utilizado fundamentalmente para la creación del San Chao Shu ó “Cartas del tercer día”, unos folletos de paño en los que las mujeres transmitían a sus hijas consejos sobre el matrimonio.

Yang Huanyi había aprendido el idioma de las mujeres de siete ancianas, que antes lo habían recibido, cada una de siete más. Pero ni las hijas ni las nietas habían entendido el valor del secreto nushu –ellas iban a la escuela como cualquier varón-  y poco les importó la desesperación de esta mujer, que no pudo entregar a nadie más su legado de poemas, consejos, y hasta pequeñas venganzas femeninas.

La última palabra de la única lengua femenina del mundo, se extinguiría en los labios de Yan Huanyi para siempre. 






* Video LA ULTIMA PALABRA




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