miércoles, 7 de enero de 2009

EL CONVENTILLO DE LAS DIOSAS


Hermosas, fuertes, espirituales, femeninas, vulnerables ó independientes, las diosas que habitaron el Olimpo, tenían los mismos derechos que los dioses, y también portaban las mismas miserias y virtudes. Más de una vez se dejaron llevar por sus más altas y bajas pasiones y los entuertos divinos terminaban en bataholas infernales.

Los antiguos griegos, como ningún otro pueblo, encontraron una forma divertidísima de contar su cosmogonía y mostraron a sus dioses tan humanos, como cualquier hijo de vecino. Mientras que Zeus exhibía un erotismo desaforado y perseguía cuanta ninfa o doncella se le cruzaba, su esposa,  la implacable Hera, marcaba territorio. Las infidelidades de su marido la ponían loca y vivía desquitándose de las amantes y sus familias. A una la convirtió en vaca, persiguió por todos lados a Leto, madre de Apolo y Artemisa, y se plantó para que Zeus fulminara a Semele, la madre de Dionisio, además de intentar asesinar a varios hijastros.

Artemisa por su parte (hija de un amor clandestino de Zeus) era virgen y exigía castidad a todas las chicas de su séquito. Cuando se enteró que una de ellas, Calisto había tenido un hijo de Zeus la transformó en un oso y luego la mató a flechazos. Una suerte parecida corrió un cazador que por casualidad la vio desnuda mientras se bañaba, la diosa lo convirtió en ciervo y fue despedazado por su propia jauría.
Pero de todas las diosas del conventillo, ninguna como Afrodita. Zeus la había casado con el sudoroso Hefesto, pero ella se había encandilado con su cuñado Ares, con quien se encontraba cuando el herrero estaba de viaje. Un día el engañado marido los descubrió juntos durmiendo una siestita y llamó a todos los dioses para que vieran la deshonra. Poseidón y Hermes, enamoradísimos de los encantos de Afrodita, intercedieron por ella y evitaron el divorcio…y Afrodita agradeció como sólo ella sabía hacerlo. Tuvo un hijo con Hermes: Hermafrodito, y dos con Poseidón. De paso, también tuvo un hijo con Dionisio, Príapo, y se enamoró del bello Adonis… El castigo por su promiscuidad no se hizo esperar, Zeus la condenó a enamorarse de un mortal, Anquises (padre del héroe Eneas)… y se la sacó de encima.

Maternales como Deméter, dulces y tiernas como Perséfone, “esposas perfectas” como Hera, inteligentes como Atenea (1), femeninas y espirituales como Hestia, o sensualísimas como Afrodita, estas diosas comenzarían a marcar los modelos femeninos en el comienzo del patriarcado ateniense…y hay rumores de que aún hoy están entre nosotros.


"No hay en el mundo nada peor que una mujer, excepto otra mujer" 
(lo dijo Aristófanes)







* Video "El Conventillo de las Diosas"



(1) Atenas representaría el triunfo del principio patriarcal, la diosa que le da nombre a la ciudad es una diosa sin madre. Según el mito narrado por Varrón (citado por San Agustín) la ciudad se vio obligada a elegir entre Poseidón y Atenea, y gracias al voto femenino ganó Atenea, provocando que Poseidón en represalia, inundara la ciudad. Para calmar la ira del dios, se le infligió una triple pena al sexo femenino: la pérdida de la matrilinealidad, del derecho al voto y de referirse a sí mismas como atenienses. Este mito, que justifica el derecho paterno, demostraría que había un orden preexistente distinto, en el cual la mujer tenía, por lo menos, tanto poder como el varón en la antigüedad.   



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