domingo, 25 de enero de 2009

VICTORIA




“En abril de 1913, cuatro meses después de casada con M (Luis Bernardo Estrada) me encontré por primera vez con J (Julián Martínez Estrada). Me atrajo como no me había atraído nadie. Estaba desesperada de amor, un amor que consideraba absurdo y que mi razón rechazaba. Después de muchas vueltas, de entrar por una puerta a una tienda y salir por la otra, como una criminal que huye de la policía, llegué en taxi una tarde al lugar convenido.
De pronto, como pidiéndole perdón, le di un beso. Un día llegó a nuestra cita placera con una buena noticia: el caserón de Rodríguez Peña estaba vacío.
La puerta estaba entreabierta. Entré. Me estaba esperando. Cerró con llave. Las luces no estaban encendidas. Por primera vez estábamos juntos bajo el mismo techo.
Me senté cerca de la chimenea como si llegara de otro continente. Nos quedamos una hora tendidos en la cama. Nuestros cuerpos no necesitaban de nosotros para entenderse. No teníamos nada que enseñarles. Nos deseábamos más allá del deseo.
Me pareció haber llegado a la cima del amor pasión”
Victoria Ocampo (1890-1979)
En 1910 cuando las señoritas no salían de su casa –y si lo hacían era para ir a misa con la mirada fija en el suelo- Victoria Ocampo manejaba autos, andaba a caballo con breeches y no con polleras, bailaba tango ¡Horror; esa danza que era pura indecencia!, se bañaba en Mar del Plata (no en la playa de las mujeres, separada perfectamente de la de los hombres, sino donde le venía en gana) y además escribía.

La rebelde joven argentina, no obstante, había nacido en el seno de una aristocrática y conservadora familia donde se respetaban las tradiciones familiares. Tuvo una minuciosa educación a cargo de profesoras particulares y hablaba perfectamente el francés, inglés e italiano. En 1912 se casó con el profesor Luis Bernardo Mónaco de Estrada de quien se divorció en corto tiempo. De sus viajes por el mundo y sobre todo, de su estadía en Francia, Victoria Ocampo trajo un apasionado gusto por la literatura europea.
Conoció a Jean Cocteau, Jacques Lacan, Ramón Gómez de la Serna, Leo Ferrero, Le Corbusier, Eduardo Mallea, Waldo Frank y a su regreso a Buenos Aires fundó la famosa Revista Sur, y según Bioy Casares “Sur fue un desafío para ella, como abrir un camino en la jungla”. En Sur escribirán muchos de los escritores más importantes del siglo: Andre Gide, Thomas Mann, T.S. Eliot, Malraux, Henry Miller, Octavio Paz, Ernesto Sábato, el Maestro Borges. En 1933 funda también la Editorial Sur, para divulgar la mejor literatura de la época, y allí se publicarán libros de Mallea, Onetti, Alfonso Reyes, Horacio Quiroga, Bioy Casares, Huxley, Jung, Virginia Woolf, Nabokov, Sartre, Camus. Incluso Cortázar diría: “Sur nos ayudó mucho a los estudiantes que en la época del 30 y 40 tentábamos un camino”




“En un país y en una época que las mujeres eran genéricas, tuvo el valor de ser un individuo... Dedicó su fortuna, que era considerable, a la educación de su país y de su continente… Personalmente le debo mucho a Victoria pero le debo mucho más como argentino.”
Jorge Luis Borges

Victoria Ocampo fue una de las más importantes animadoras culturales en la Argentina del siglo XX, la primera mujer miembro de la Academia Argentina de Letras, fundadora de unos de los más antiguos movimientos feministas de la Argentina, la Unión de Mujeres y doctora honoris causa de la Universidad de Harvard entre otras distinciones.

Nada mal para una chica rebelde, mujer que amó la vida, el mundo y todo lo que éste le dio. Amó la literatura, a sus amigos… y aunque tuvo varios hombres en su vida, sólo uno, al que le dio un beso como pidiéndole perdón, fue su gran amor.




Enlaces: Wikipedia
Imagen: Internet                                                                                                        









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