sábado, 25 de abril de 2009

The Godmother







"Le haré una oferta que no podrá rechazar"
En la década del treinta mientras Al Capone era correteado por Eliot Ness, Charles "Lucky" Luciano se ganaba su famoso apodo escapándole a la muerte y Mario Puzo aún no pensaba en escribir El Padrino… en Argentina, la Mafia tenía cara de mujer y era capitaneada por una hermosa morena de ojos verdes: Ágata Galiffi.

El 12 de julio de 1930 el secuestro y asesinato de Abel Ayerza, hijo de una acaudalada familia local, envolvió a Juan Galiffi , Don Chicho (1) – jefe de la mafia argentina- y a su adversario, Chicho el chico. El crimen provocó que Galiffi huyera hacia sus orígenes en Sicilia y su hija Ágata, heredara el imperio.

La figlia, de veintiún años por esos tiempos, puso manos a la obra: coordinó la falsificación de moneda argentina y extranjera en gran escala, mantuvo contactos con organizaciones anarquistas y políticos destacados de varios países, dirigió una red internacional de espionaje que permitía la falsificación de acciones y se convirtió en un personaje tan o más importante para el FBI que el mismo Capone.

En el medio del traqueteado mundo de los negocios, el cuadro familiar de Ágata lo integraban un marido abogado, un apasionado amante español, la madre presa y el papá lejos, aunque orgulloso de su retoño.

El 23 de mayo de 1939 la personalidad avasallante de esta mujer se quebraría para siempre. Fue apresada junto a su amante y después de dos meses de crueles interrogatorios –y ante la falta de una cárcel para mujeres en Tucumán- fue enviada a un hospital de alienados y encerrada en una jaula de un metro por dos, durante siete años.

Ágata Galiffi, la Godmother, fue también apodada “La Flor de la Mafia o La Gata y la imaginería popular la pintó como una peligrosa vamp con boquilla de nácar, guardaespaldas y pistola en la cartera. Para algunos fue una mujer cruel y despiadada, para otros, una víctima atrapada en la telaraña criminal, lo cierto es que pasó a la historia con todos los clichés de la época y se convirtió en un mito.



Lectura recomendada: “La Flor de la Mafia” Esther Goris
(1) Chicho El Grande se menciona en la letra del Tango Cambalache de Enrique Santos Discépolo.


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