sábado, 31 de marzo de 2012

La maldición de la desnudez


Delta del Níger, Nigeria, verano de 2002

Calor sofocante, aire envenenado y presencia militar intimidante; nada detenía la marcha de 600 campesinas decididas a luchar contra la ruina de su medio ambiente; la pérdida del sustento; la brutalidad y la corrupción de los gigantes corporativos en su país. Mujeres entre 20 y 90 años, madres con bebés atados a sus espaldas, hijas y abuelas, invadieron cuatro estaciones de la Chevron Texaco, el mayor proveedor de petróleo a los Estados Unidos. 
Algunas en silencio, otras cantando, todas llevaban un arma mortal: el cuerpo femenino. Amenazaban con sacarse la ropa y dar rienda suelta a la “maldición de la desnudez(1). Durante diez días bloquearon el flujo de quinientos mil barriles de petróleo diarios y mantuvieron como rehenes a 700 estadounidenses, canadienses y británicos. El milenario tabú social, logró que una de las mayores y más ricas empresas petroleras del mundo, se sentara a la mesa de negociaciones (2)




1) Según la antropóloga Terisa Turner –que estudió la Maldición de la Desnudez y su uso en las protestas contra el petróleo durante los últimos años - los hombres expuestos al desnudo, sobre todo, de mujeres casadas y madres, son vistos como muertos. “Nadie cocinará para ellos, se casará con ellos ni entrará en ningún tipo de contrato con ellos o les comprará nada". Al exponer la vagina estas mujeres dicen “En el presente acto les estamos quitando la vida que les dimos”. Antes de lanzar el terrible anatema, que sólo se invoca bajo las circunstancias más extremas, las mujeres toman un juramento formal de honrar la enormidad de su simbolismo. Fuente: Sokari Ekine, coordinadora internacional de Niger Delta Women for Justice.
Nota: La Maldición de la Desnudez deshonra y excluye a hombres locales y también a extranjeros.

2) Las protestas que comenzaron en julio de 2002, se extendieron a toda la región y las petroleras debieron ceder a muchas de sus demandas. Se les prometió construir escuelas y un centro comunitario, suministrar agua potable y electricidad, y ayudar a las mujeres con micro emprendimientos. Hoy la lucha continúa, las personas que viven en las zonas productoras de petróleo –en condiciones de pobreza, miseria e inmundicia- utilizan agua contaminada para beber, cocinar y lavarse y comen pescado infectado con petróleo y otras toxinas.


  





Fuentes: 
. Ligaya Lindio-McGovern, Isidor Wallimann. Globalization and third world women: exploitation, coping and resistance. Pag. 125
The Curse of Nakedness Women in Nigeria. Threaten to Bare it All to Better Their Communities. 
Imagen: Internet.






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