domingo, 10 de febrero de 2008

La escultora y Duchamp




Marcel Duchamp tuvo una personalidad tan enigmática y poderosa como su obra. Dimisionario de la pintura, fue deseado y reclamado por todo el mundo: las mujeres y los surrealistas, los americanos y los hijos de Dadá, los marchantes inquietos y las multimillonarias desamparadas. El personaje, casi evanescente, tuvo varias amantes antes de casarse, la última, María Martins, una escultora con nombre propio.

María fue la modelo de “Etant donnés”,  famosa última obra de Duchamp donde el espectador mira a través de un agujero de una vieja puerta española una críptica escena con una mujer estirada en un lecho de ramas, las piernas separadas y con una lámpara de gas en su mano izquierda. Marcel trabajó secretamente en esta obra que inició en 1946 y terminó veinte años después.

Dicen que la vida de esta mujer fue apasionante. Había nacido en 1894 y era hija de un ministro de justicia brasileño. Se casó en primeras nupcias con el historiador Tarquinio de Sosa y más tarde se volvió a casar, esta vez con el embajador de Brasil en Estados Unidos, Carlos Martins, de quien tomaría el nombre.
Fue alumna de Lipchitz y ya como escultora profesional aprendió la técnica de la fundición en Bélgica.
Inteligente, curiosa, de gran carácter y con ideas propias, coleccionó armas medievales, escribió sobre China y sobre los líderes religiosos de la India y fue amiga de numerosos pintores y escritores. Los hombres poderosos la fascinaban y hubo quiénes le adjudicaron un romance con el ardoroso Mussolini en los veinte.

André Breton la conoció en 1943 –en su exilio neoyorquino- y alabó en ella su capacidad  “para cantar la pasión humana” e ir a las fuentes primitivas. Su escultura efectivamente, rompe con el clasicismo en su país y crea un propio lenguaje donde mezcla humano, vegetal y animal.

La apasionada relación con Duchamp duró cinco años. El célebre “an-artista” (1) – cuya imaginación  parecía no conocer límites- en 1946 le regala a su ya consagrada amante Maria Martins, una de sus boîtes en valise, con un dibujo titulado Paysage fautif  (paisaje falible, defectuoso) realizado con su propio esperma. Y Maria, en retribución a su gentileza, le facilitó su seno como modelo para la famosa obra “Prière de toucher”.

La romántica relación fue interrumpida violentamente cuando Teeny Matisse (ex-esposa de un famoso marchante) llegó a la vida de Marcel, y se casó con él.

Maria, mundana, cosmopolita  y algo aburrida de las excentricidades de su amante no se afligió demasiado. Nunca pasó por su cabeza dejar status ni familia, por un artista como Duchamp, admirado entonces tan sólo por una pequeña corte de intelectuales.

Hoy Duchamp, es Duchamp, y María Martins, ocupa un puesto de honor en el arte brasileño junto a Tarsilia de Amaral y Lygia Clark.

(1) anti-artista





"Siempre me he forzado a la contradicción, para evitar conformarme con mi propio gusto” MD











Fuentes y enlaces: Wikipedia
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