viernes, 13 de junio de 2008

LA GUAPA


Catalina de Erauso, retrato pintado por F. Pacheco. "La monja alférez"
 (San Sebastián 1592)


Se le conoció como Pedro de Orive, Francisco de Loyola, Alonso Díaz Ramírez de Guzmán o Antonio de Erauso. Era amante de las riñas, del juego, los caballos y el galanteo con mujeres, como correspondía a todo soldado del siglo de oro español.


En 1603 el Nuevo Mundo le había dado oportunidad de lucir su valentía, arrojo y destreza en el combate al servicio de la corona,  lo que le valió acceder al grado de Alférez y temporalmente, al de Capitán.

Dicen que fue en 1623 cuando este soldado fue detenido en la ciudad peruana de Huamanga a causa de una de sus fechorías. Para evitar el seguro ajusticiamiento, pidió clemencia y su confesión, provocó un temblor hasta en España: el guapo alférez era en realidad Catalina de Erauso, mujer, monja y virgen, según las matronas que la revisaron...





Nota: El travestismo conllevaba serios riesgos en la sociedad iberoamericana del siglo XVII. A los hombres que vestían como mujeres se les podía acusar de sodomía, un crimen que se castigaba con la hoguera. Filósofos y moralistas se inspiraban en el Deuteronomio para advertir a las mujeres que el uso del atuendo masculino atentaba gravemente contra su honor y honestidad, y conducía a la lascivia











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