domingo, 21 de septiembre de 2008

Die rote Rose





"Freiheit ist immer die Freiheit des Andersdenkenden"
(La libertad siempre ha sido y es, la libertad para aquellos que piensen diferente)

Era la noche del 15 de enero de 1919 en Berlín. En el vestíbulo del hotel “El Edén” se agolpaba una multitud y saludaba con insultos e imprecaciones, el paso de una mujer indefensa con cabellos grises y tez macilenta y exhausta. Los soldados, hombres con uniformes desiguales, soldados de la nueva unidad de tropas de asalto, se sentían ofendidos con la mirada de la prisionera. Con la frente en alto Rosa Luxemburgo posaba sus ojos oscuros y compasivos sobre todos. Die rote Rose, “La Rosa roja”, era conducida a los empujones hacia su final.

"Rosita… ahí viene la vieja puta” gritaban. Por fin caía la mujer y todo lo que ella había representado en Alemania durante dos décadas: la idea del socialismo, el feminismo, el antimilitarismo y la oposición a la guerra. Ahora le demostrarían a la vieja judía, quiénes eran los amos.



Casi antes de llegar a la puerta trasera del hotel la golpearon y Rosa se levantó. Afuera esperaba un coche lleno de los soldados que supuestamente la conducirían a prisión. Pero antes de llegar al vehículo, uno de ellos, de nombre Runge, sin poder contener su rencor o quizás obedeciendo órdenes,  levantó el arma y con la culata, golpeó la cabeza de la mujer y ella cayó en la fría acera. En ese mismo lugar recibió el segundo golpe en la sien. Todavía le brotaba  sangre de la boca y nariz cuando la llevaron al vehículo que emprendió lentamente su marcha. A poco de andar, se escuchó el sonido inconfundible de un disparo a quemarropa.

Mientras el cuerpo de Rosa era buscado por todo Berlín, el dramaturgo y poeta Bertold Brecht, quien entonces sólo tenía 21 años, escribía:


“La Rosa roja ahora también ha desaparecido.
Dónde se encuentra es desconocido.
Porque ella a los pobres la verdad ha dicho
Los ricos del mundo la han extinguido”

El cuerpo de Rosa Luxemburgo, la misma que había desafiado en los últimos años a todos los poderosos y había cautivado con sus discursos en innumerables asambleas, había sido arrojado a un canal. La encontraron cuatro meses después en una esclusa.

Die rote Rose vivió y murió en un tiempo de transición, en el que un mundo viejo se hundía y otro surgía de los escombros de la guerra. Sus compañeros intentaron construir el socialismo, sus asesinos y enemigos ayudaron a Adolfo Hitler a subir al poder.










Fuentes:
. “El asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, hubo una vez una revolución en Alemania. David Arrabalí “Mundo Obrero”
. Wikipedia
. Imágenes Internet
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