viernes, 29 de julio de 2011

Bessie, el blues



Bessie Smith
1894-1937

En el principio fue la Voz…mezcla de cantos africanos tradicionales y religiosos, el sonido de los esclavos en los campos de cultivo, lo único que no podía ser arrebatado.


La voz, primer instrumento del blues, fue prodigiosa en Bessie Smith. Comenzó a cantar por unas monedas en las calles de Chattanooga a los siete años “Deja que cante tu alma” le aconsejó Ma Rainey, y la niña hizo caso. Los blues salían de su alma naturalmente, con tristezas y melancolías propias y las heredadas de siglos de esclavitud, marginación y miseria. Trabajó duro, arribó a Nueva York “alta, gorda y mortalmente asustada” según dijo, dudando de sí misma y se convirtió en un éxito sin precedentes. Jamás hasta entonces,una artista afroamericana había conocido semejante esplendor y el blues que tantas reinas tuvo y tendría, la coronó como su única emperatriz. Grabó entre muchos, con Louis Armstrong, Fletcher Henderson, Coleman Hawkins y Benny Goodman, músicos que la adoraban. 
Ganó fortunas y las dilapidó. Su afición a la bebida, los tormentosos romances  
con hombres y mujeres y su extremada generosidad, la dejaron nuevamente con los bolsillos vacíos.
Bessie, la cantante que no usaba micrófonos porque su poderosa voz de contralto no los necesitaba, fue genial, fascinante, vulnerable, tierna y a veces violenta. Murió en 1937, luego de un accidente automovilístico y su tumba no tuvo lápida hasta 1970, cuando la compró, poco antes de su propia muerte, una ferviente admiradora de biografía azarosa: Janis Joplin. “Bessie me mostró el aire y me enseñó cómo llenarlo” aseguró Janis, esa otra voz que como Bessie, seguirá cantando por siempre.



En memoria de la blusera blanca Amy Winehouse, otra vida y talento al límite. 

Fuentes: 
Scott, Michelle R. Blues empress in black Chattanooga: Bessie Smith and the emerging urban South
Wikipedia. Enlaces en texto
Imagen: Internet






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