lunes, 28 de julio de 2008

THE BAD BLONDE: Mae West


Mae West lo tenía claro: si “las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes”,
 ella no tendría más remedio que convertirse en… una chica mala.



Había una vez un país que no aceptaba pecados y la moral del pueblo era custodiada con abnegación. Y precisamente en su seno, en un barrio de clase media de Queens, Nueva York, nació una mujer que despertaría las iras de la Legión Católica de la Decencia,  desafiaría el código Hays, y sería tildada de “monstruo de lascivia” y “amenaza para la Sagrada Institución de la familia norteamericana”, su nombre: Mary Jane West.



“Escribí esa historia yo misma. Era acerca de una chica que perdió su reputación y nunca la echó de menos”.



La reina de la comedia inteligente americana no conoció tabúes ni mesura. Su vocabulario era rápido, afilado, y para muchos fue un Groucho Marx con faldas, plumas y escotes.

Mae West, actriz, dramaturga y símbolo sexual en la América de los años 30 fue una maestra del doble sentido. No había nadie como ella: escribía sus propios guiones, escandalizaba, defendía los derechos de los homosexuales  (cuando todavía no era políticamente correcto) se convertía en un mito erótico y sobre todo, era una “self made woman”, como nunca antes se había visto.



¿Para qué casarse y hacer sufrir a un hombre cuando se puede hacer felices a muchos?



Cuando terminaban los locos años 20, Mae tuvo su primer éxito en Broadway: “Sex”, escrito, dirigido y protagonizado por ella misma y terminó en la cárcel bajo el cargo de obscenidad. Sexy, provocativa, insolente, dueña de una lengua viperina y muy inteligente, no necesitó de los recursos de una Sharon Stone ó Demi Moore, para vender sexo, le bastaba y sobraba con su agilidad mental y ese desparpajo que la adelantó a su tiempo.



“¿Eso que tienes en el bolsillo es una pistola o es que estás contento de verme?”

Preguntó Mae a Cary Grant.



Las curvas de Mae West inspiraron el dibujo animado Betty Boop, los chalecos salvavidas del ejército de Estados Unidos fueron bautizados con su nombre, Salvador Dalí convirtió su rostro de uno de los iconos eternos de la historia del arte y a partir de los años 70 fue un personaje referencial para gays, feministas, y más adelante, para la cultura de las Drag queens.



El universo de Mae, donde todo se movía al ritmo del jazz y se diluía entre el humo y los escotes de vodevil, se apagó en 1980. A los 87 años la rubia mala de Hollywood seguía afirmando “Cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy mejor”.










Fuente y enlaces: Wikipedia
Imágenes: Internet 
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