domingo, 12 de diciembre de 2010

La Perichona



Fi-Fiuuuuu, qué mina! hubieran exclamado –de haber podido- los porteños de la Buenos Aires colonial, cuando vieron llegar a la deslumbrante y volcánica Perichon. La belleza de esta mujer, su encantadora conversación con acento exótico y marcada sensualidad,  aceleraba el pulso de los caballeros y encendía la envidia de las damas criollas. Muy pronto la acusaron de “comehombres”, contrabandista y espía. Y el colmo fue cuando el virrey Liniers, perdió la cabeza por ella, y comenzó uno de los culebrones más mentados de la época de las Invasiones Inglesas.



Anita Perichon, quien según algunos autores, habría nacido en la Isla Mauricio o bien en la isla Borbón, desembarcó en la Gran Aldea del Río de la Plata, en 1797, junto a su esposo, padres, hermanos y veintisiete esclavos. Al ratito ya estaba instalada en los círculos más encumbrados de Buenos Aires y se había ganado la confianza de varios de los protagonistas de la política colonial. Mientras el marido, Don O´Gorman, se estrenaba como estanciero en la provincia y cultivaba dudosas amistades,  Anita brindaba principescas recepciones al jet set local, donde también se daban cita varios sospechados de conspirar contra la corona española, e incluso famosos contrabandistas de la época.

En medio de los chismes y desconfianzas que despertaba Madame Perichon en la severa y pacata sociedad local, y mientras su marido silbaba mirando para otro lado, Anita entró en forma novelesca en la vida del Virrey Liniers y en la historia:



Era el 12 de Agosto de 1806 –día de la Reconquista- y una cabalgata triunfal encabezada por el héroe Santiago de Liniers marchaba por la calle de la Merced, donde vivía la Perichon. De repente, un pañuelo cayó desde lo alto y el Virrey detuvo el desfile para recogerlo y aspirar el intenso perfume. Al elevar su vista hacia la ventana, el otoñal hombre se enamoró de la dueña de casa.


Viudo dos veces y con 53 años, Liniers se abandonó a los encantos de la Perichona y ella hizo de todo para fascinarlo. Mandó a traer vestidos y alhajas de París e incluso alguna vez se disfrazó de coronel... para cumplir las fantasías del hombre. Pero a medida que los amantes subían los peldaños del placer, el Virrey iba cuesta abajo en la opinión pública. La gente de la colonia no paraba de hablar de los escándalos amorosos entre la mujer fatal y el hombre del poder.


Al “Títere de la Perichona” -como le llamaban, también se lo comenzó a asociar con las andanzas non sanctas del marido engañado y para peor, en cada esquina, tertulia y café se comentaba “La amante del Virrey es espía de los franceses e ingleses y una de las más importantes contrabandistas de la ciudad”. Atrapado en la telaraña de chismes y en un manotazo de ahogado por salvar su carrera política, Liniers desterró a su amada “Petaquita” y ella partió hacia Rio de Janeiro. Los cargos que se le imputaron a la Perichon, parecen haber sido probados con documentos y hechos posteriores y fue famosa la reunión en su casa, donde se vivó a Napoleón y gritó “Muera el rey Fernando



Como fuere, Liniers fue al paredón en 1810 (1) y  los turbulentos amores de la Perichona y esa inclinación por las pasiones imposibles, quedaron en familia. Una de sus nietas, Camila O´Gorman protagonizó años después, otro resonante escándalo amoroso: la desventurada joven, fue fusilada por orden de Rosas en 1848... acusada de haberse enamorado de un sacerdote y haber huido con él.   

Liniers se había levantado en armas en defensa de Fernando VII. Su ejecución fue la primera orden de derramar sangre, por parte de la Revolución de Mayo de 1810

Fuentes:

Madame Perichón ("La Perichona"), amante del virrey Liniers: ejemplo de la influencia del amor en la historia - Horacio Salduna
. Wikipedia, enlaces en texto.
Imàgenes: Internet










































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